Una visión a la importancia económica y ecológica de los ecosistemas forestales

Una visión a la importancia económica y ecológica de los ecosistemas forestales

Ciudad de México, México, 6 de julio de 2020, México Ambiental.- México tiene una superficie de 137.8 millones de hectáreas cubiertas por algún tipo de vegetación forestal, de acuerdo Carta de Uso del Suelo y Vegetación del INEGI (Serie VI-2014). De éstas, 65.7 millones de Ha (47.7%) corresponden a superficie arbolada por bosques, selvas, manglares y otras asociaciones vegetales; 56.3 millones de hectáreas (40.8%) están cubiertas de matorral xerófilo, es decir, vegetación de zonas áridas y semiáridas; y otras áreas forestales cubren 15.8 millones de ha (11.5%).

En un documento público de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), se establece que la importancia de los bosques radica en los componentes y procesos que integran a los ecosistemas y que proporcionan múltiples beneficios al ambiente, la fauna y la sociedad.

Desde el punto de vista de la ecología, los bosques ayudan a la regulación del clima y al amortiguamiento del impacto de los fenómenos naturales. Mantienen la provisión de agua en calidad y cantidad. Generan oxígeno. Controlan la erosión, así como la generación, conservación y recuperación del suelo. Coadyuvan en la captura de carbono y la asimilación de diversos contaminantes. Protegen la biodiversidad, de los ecosistemas y las formas de vida.

Así también, Propician y permiten la polinización de plantas y el control biológico de plagas. Son el espacio en donde se lleva a cabo la degradación y el reciclaje de desechos orgánicos. Permiten la apreciación del paisaje y la recreación. Son fuente importante de materias primas. Son reservorio genético de la vida y proporcionan infinidad de sustancias de gran utilidad a la humanidad para el combate de las enfermedades.

En resumen, aportan enormes beneficios económicos, sociales y ambientales.

Tipos de ecosistemas y superficies

Servicios ambientales y utilidad

Los ecosistemas forestales como bosques y selvas, manglares, matorral xerófilo y otras asociaciones forestales proporcionan productos y servicios que contribuyen directamente al bienestar de la población y son vitales para nuestras economías y vida cotidiana.

Entre los servicios más importantes que generan, los bosques son fuente de recursos alimentarios, maderables, combustibles y medicinales, además, sirven como sitios turísticos, de recreación escénica y son también importantes para las actividades socioculturales de sus habitantes.

Los bosques y selvas proporcionan servicios ambientales fundamentales como: el mantenimiento de las fuentes de agua, la diversidad biológica, así como la regulación del clima y la captura de carbono.

Especies relevantes de los bosques templados (coníferas y hojosas)

Coníferas: pino (Pinus spp), cedro blanco (Cupressus luistanica), oyamel (Abies religiosa), pinabete (Picea chihuahuana) y sabino o táscate (Juniperus deppeanna), entre otras.

Respecto a los pinos, algunos autores aseguran que en México existen 50 especies de pinos, y otros en cambio elevan la cifra a más de 70. Lo que sí es evidente para todos los botánicos: México es el mayor centro de diversidad mundial del género Pinus.

Los pinos de México se distribuyen en cinco regiones principales, que difieren solo parcialmente de las seis áreas que definió Eguiluz-Piedra (1985), con base en la presencia de grupos particulares de especies

I. Baja California y Baja California Sur

II. Sierra Madre Occidental: Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Zacatecas.

III.  Sierra Madre Oriental: Coahuila, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Tamaulipas.

IV. Faja Volcánica Transmexicana: Aguascalientes, Colima, Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Veracruz.

V.  Sierra Madre del Sur:  Macizo de Oaxaca, Sierra de San Cristóbal, Sierra de Oaxaca y Península de Yucatán: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Campeche y Quintana Roo

Tanto los pinos duros del subgrupo Diploxylon, como los pinos blandos del subgrupo Haploxylon, tienen múltiples usos.

La madera de los pinos blandos es fácil de trabajar, por lo que se utiliza para la manufactura de muebles, viviendas y cajas para embalar productos agrícolas.

La madera de los pinos duros, más resinosos, se extrae precisamente la resina, que se procesa para obtener brea, aguarrás y aceites.

Entre las especies de pinos más comunes en México se encuentran: pino ocote (Pinus oocarpa), pino lacio (Pinus pseudostrobus), pino chamaite (Pinus montezumae), pino escobetón (Pinus michoacana), pino apache (Pinus engelmannii) y pino de Durango (Pinus durangensis).

De las especies más raras se encuentra el pino de Coalcomán (Pinus rzedowskii), que tiene características intermedias entre los pinos duros y los pinos blandos, lo cual podría dar algunas respuestas interesantes a los estudios sobre la evolución del género.

Entre las especies de pino que pudieran estar en algún riesgo, están: piñón enano del Potosí Pinus culminicola, pino azul (Pinus maximartinezii), piñonero llorón (Pinus pinceana), piñón de Baja California (Pinus lagunae). Esto, de acuerdo a Los Pinos Mexicanos, Record Mundial de Biodiversidad. Emma Romeu.

Entre las especies de aprovechamiento maderable, conocidas como hojosas, están: Quercus spp, Alnus jorullensis, Populus tremuloides, Ficus spp., Liquidamabar macrophylla, y Arbutus xalapensis, entre otras.

Quercus, que se conocen como encinos por su nombre común, es un género de árboles en el que México es número uno en su diversidad, con al menos 161 especies, particularmente en las regiones montañosas, donde forman parte importante de los bosques templados.

Las 161 especies del género Quercus para México se ubican en tres secciones: 76 en la sección Lobatae (encinos rojos); 81 en la sección Quercus (encinos blancos); y cuatro especies en la sección Protobalanus (encinos intermedios).

Se calcula que 109 especies son endémicas del país, de las cuales 47 pertenecen a la sección Quercus, 61 a la sección Lobatae y una a Protobalanus. México comparte con Estados Unidos 33 especies del género, mientras que con Centroamérica comparte 20. Los estados con mayor diversidad son Oaxaca, Nuevo León, Jalisco, Chihuahua y Veracruz.

Las especies con distribución más amplia en nuestro país son el encino ancho (Quercus candicans), encino capulincillo (Quercus castanea), encino blanco (Quercus crassifolia), roble blanco (Quercus laeta), encino enano (Quercus microphylla), y encino quiebra hacha (Quercus rugosa). Las especies de Quercus se desarrollan entre 0 y 3,500 m de altitud, pero son más frecuentes entre 1,000 y 3,000 m.

El género Quercus es característico de las regiones montañosas templadas del hemisferio norte en donde tiene gran importancia ecológica en los bosques de los que forma parte.

Además, es uno de los géneros más utilizados por el hombre como fuente de carbón y madera de alta belleza, resistencia y durabilidad.

La accidentada topografía de México, así como la presencia de complicados sistemas montañosos que recorren el país han contribuido a que el territorio sea una de las áreas de mayor diversidad a nivel mundial, de acuerdo al texto Diversidad del género Quercus (Fagacea) en México. Boletín de la Sociedad Botánica de México 75: 33-53, 2004 DOI: 10.17129/botsci.1692. Bol.Soc.Bot.Méx. 75: 33-53 (2004)

La protección es el conjunto de todas aquellas medidas silviculturales, y legales tendientes a la prevención y/o corrección de daños causados dañinos tanto de origen biótico como abiótico como pueden ser los incendios forestales, plagas y enfermedades, desmontes ilegales, cambio de uso del suelo, explotaciones irracionales, sobre pastoreo, obras sociales y agentes naturales.

La conservación es el mantenimiento de las condiciones que propician la persistencia y evolución de un ecosistema forestal sin degradación del mismo, ni pérdida de sus funciones. Se da como resultado de su protección, fomento y aprovechamiento.

En México, la ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, es la norma principal, cuyo objeto principal es el de la preservación y restauración del equilibrio ecológico, así como la protección del ambiente.

La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, que establece como objetivo el de regular y fomentar el manejo integral y sustentable de los territorios forestales, la conservación, protección, restauración, producción, ordenación, el cultivo, manejo y aprovechamiento de los ecosistemas forestales del país y sus recursos.

En este contexto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tiene como objetivo programar, ordenar y realizar visitas y operativos de inspección, para vigilar y evaluar el cumplimiento de las disposiciones jurídicas aplicables a la restauración de los recursos naturales, a la preservación y protección de los recursos forestales.

La Subprocuraduría de Recursos Naturales supervisa y coordina la ejecución de la política de inspección y vigilancia del cumplimiento de la normatividad ambiental en materia de recursos forestales.

Mientras que la Dirección General de Inspección y Vigilancia Forestal inspeccionará, vigilará, y verificará el cumplimiento de la normatividad en materia forestal, en las áreas naturales protegidas y en materia de bioseguridad de organismos genéticamente modificados, de acuerdo al Reglamento interior de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, SEMARNAT.


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