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Tribulaciones de la ciencia y la enfermedad: Autobiografía de un periodista científico mexicano y divulgador de la ciencia

Tribulaciones de la ciencia y la enfermedad: Autobiografía de un periodista científico mexicano y divulgador de la ciencia

José Luis Carrillo Aguado

 

Ciudad de México, México, 13 de marzo de 2018, México Ambiental.- Antecedentes. Sobre mis papás, a manera de Introducción.

 

Noviazgo de mis padres. Mi papá, el Dr. José Luis Carrillo Sánchez, conoció a mi mamá cuando era estudiante en la Escuela Nacional de Agricultura, Chapingo, Estado de México. Coincidían en fiestas familiares y en festejos que se hacían en Chapingo o en la Ciudad de México. En uno de estos festejos le pidió que fuera su novia y ella aceptó el día 23 de julio de 1953. Fueron novios durante cinco años; convinieron en casarse hasta que mi papá hubiera terminado su carrera, lo cual ocurrió a fines de 1957. En Chapingo él estaba internado. Durante esta etapa la visitaba un día entre semana cuando no tenía clases y también los domingos. Les gustaba mucho ir al cine y a las fiestas familiares. Al terminar su carrera comenzó a trabajar en la Oficina de Estudios Especiales, asociada a la Fundación Rockefeller, establecida en la Ciudad de México.

 

Matrimonio. Mis papás se casaron el 26 de julio de 1958, en la parroquia del Santo Niño de la Paz que está en la Calle de Praga, cerca de Paseo de la Reforma, Col. Cuauhtémoc. Establecieron su hogar en el departamento adjunto a la casa de los padres de mi esposa, ubicada en la calle Privada de Lago 27, Col. Américas Unidas, Ciudad de México.

 

Salida a Oregon, Estados Unidos. La Fundación Rockefeller otorgó a mi papá una beca para obtener su Maestría en Ciencias (Master of Science) en la Universidad Estatal de Oregon (Oregon State University) ubicada en la ciudad de Corvallis, Oregon, Nos fuimos a vivir a los Estados Unidos toda la familia, que en ese entonces eran mi papá, mi mamá, mi hermana María Teresa y yo, José Luis. Vivimos en Corvallis durante el periodo agosto 1960 a marzo 1962, para luego regresar a México y volver a habitar el mismo departamento durante un periodo de casi dos años.

 

Salida a Berkeley, California, Estados Unidos. La Fundación Rockefeller otorgó otra beca a mi papá, esta vez para  obtener su doctorado (Doctor of Philosophy) en la Universidad de California, Berkeley. En esta ocasión fuimos mis papás, mis hermanas María Teresa, María de Lourdes y yo). Ahí nació mi tercer hermano, Jaime. Rentamos una casita en Albany, una pequeña ciudad adjunta a Berkeley. Vivimos en Albany durante el periodo enero 1964 a diciembre de 1966. Yo cumplí cinco años en mayo de 1964 y cursé mis primeros años de primaria en una escuela cercana (Mac Gregor School) de septiembre 1964 a diciembre de 1966. En esa escuela tuve algunos amigos, compañeros de clase. Recuerdo a Jimmy, Don y un coreano cuyo nombre se me escapa. Sentí algo de tristeza al saber que tendríamos que regresar a México cuando mi papá terminara su doctorado.

 

Regreso a México. El 5 de diciembre de 1966 mi papá entregó su tesis en la oficina correspondiente de la universidad, con lo que terminó sus estudios de doctorado. Algunos días después emprendimos el regreso a México. Aquí empezamos una nueva vida.

 

Mi versión sobre lo que he vivido

 

Yo nací el 24 de mayo de 1959. Mi vida ha estado repleta de penosas subidas y escalofriantes bajadas. Claro, no siempre ha sido así, en ocasiones he disfrutado al máximo todas las potencialidades que un hombre robusto y sano puede disfrutar. Cuando viví en los Estados Unidos me apasionaba por los juegos de fútbol americano. No sé si sea por una herencia de mi padre y de mis tíos, pero siempre le “iba” al equipo que jugaba de uniforme color blanco, en contra del equipo de color obscuro, como si se tratara de una lucha del bien contra el mal.

 

Soy el mayor de una familia de cinco hermanos, de los cuales tres somos hombres, dos son mujeres, los cinco somos mexicanos, pues el único de mis hermanos, quien nació en los Estados Unidos y por lo tanto tenía derecho a la doble nacionalidad, Jaime, renunció obligadamente a la nacionalidad estadounidense para obtener su título de licenciatura en la UNAM.

He vivido momentos de triunfos apasionados, a la par que penosas derrotas. Tengo motivos para sentirme orgulloso por algunos de mis triunfos, al igual que razones por las cuales sentir pena y vergüenza.

 

Altas y bajas

A continuación presento un resumen de mis logros académicos, como para balancear a mi favor los desaciertos que cometí después.

 

Recuerdo muy bien que en la primaria me gustaba mucho jugar la posición de portero, que no lo hacía tan mal. Era algo que disfrutaba. Obtuve mi certificado de Educación Primaria en la Escuela Mexicana Americana, una institución académica donde el inglés era idioma obligatorio y la mitad de las clases se impartían en ese idioma. Concluí mis estudios en junio de 1971, obteniendo el primer lugar.

 

Continué mis estudios de educación media superior en la Escuela Mexicana Americana, donde además del inglés se impartían clases de basquetbol y volibol, deportes que disfruté mucho y donde me desempeñé razonablemente bien. Obtuve mi certificado de educación secundaria con el primer lugar en esta instancia académica, en junio de 1977.

 

Al final del sexto semestre de la preparatoria, comenzaron mis problemas psiquiátricos. Se me diagnosticó depresión en 1997, después trastorno maníaco-depresivo, esquizofrenia, para dar un diagnóstico final de trastorno esquizo-afectivo, por diversos psiquiatras particulares y del sector público (ISSSTE).

 

Estos problemas no se los deseo ni al peor de mis enemigos. Las fantasías me llevaban a creer que era Dios, y hasta había designado a mis apóstoles, debo confesar. Pero por otro lado, tenía momentos de depresión graves, aunados a tristeza y grandes frustraciones. Mi vida no era grata, pensaba que no valía la pena vivir. La depresión crónica, para quienes la han padecido, es una enfermedad terrible, como bien saben los pacientes que son atendidos por padecer la enfermedad. Sin embargo, un gran porcentaje de enfermos mentales no son atendidos, ya sea por ignorancia de los pacientes o de los propios médicos, quienes no le dan la importancia debida.

 

Yo sufrí varios cambios de psiquiatras. Algunos de ellos no creían que yo fuera a superar mi padecimiento, pues me aconsejaban que no estudiara una carrera profesional, pues no me consideraban capaz de superar mi enfermedad.

 

Quisiera que los pacientes que padecen alguna enfermedad mental, que muchas veces son incomprendidos o no se toman en cuenta, sepan que con un  poco de fuerza de voluntad y los medicamentos prescritos por psiquiatras competentes, pueden salir adelante, que no todo está perdido, y que la vida vale mucho la pena vivirla, aunque cueste mucho trabajo,  aunque se sufra y se sienta desconsuelo, soledad y hasta ganas de hacerle daño a alguien o a sí mismo, incluso padeciendo ideaciones suicidas.

 

En particular, debo agradecer al finado Dr. Luis Adolfo Vargas, a la Dra. Ofelia Roldán y al Dr. Alejandro Córdova, las atenciones que han tenido conmigo, así como a mi esposa Martha Patricia Padrón Ortiz y a mis padres José Luis Carrillo Sánchez y María Teresa Aguado de Carrillo, pues tengo que reconocer que vivir con un paciente de alguna enfermedad mental no es fácil para la familia, porque el enfermo requiere atenciones y cuidados especiales, lo que en ocasiones desestabiliza a la familia.

 

En mi caso, gracias a la paciencia, cariño, lealtad y resistencia de mis padres pude sobrevivir las fases más agudas de mi padecimiento. Si no ha sido por ellos, no hubiera resistido las duras penas y mi vida no sería lo que es ahora, y no hubiera llegado hasta donde estoy. Alguien a quien agradezco en particular sus atenciones es a mi hermano menor, Gerardo, por su cariño, comprensión, lealtad y sentido del humor.

 

Debo reconocer que muchas de las situaciones de mi enfermedad fueron sobredimensionadas, ya sea para ganar atención o merecer favores no obtenidos por situaciones reales. Lo escribo públicamente, con la debida vergüenza que siento al reconocer que causé un daño mayor a mi hija Laura, en un momento de su vida cuando más me necesitaba, así como a mi tío Pepe, una persona muy querida por mí. Reconozco que por todo eso creo merecer el repudio de ex amigos y familiares, quienes ahora se han alejado. Como dice atinadamente el Dr. Córdova, el remedio para subsanar esos daños, es el tiempo. Yo confío en Dios en que así será.

 

Después de la preparatoria

Concluí mis estudios de educación media superior, al final de los cuales no continué inmediatamente con mis estudios de educación superior, pues a pesar de que presenté y aprobé el examen para continuar en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, donde intenté abordar la carrera de Ingeniería en Energía, no logré pasar el tronco común, donde compartí clases con los alumnos de las otras ingenierías, la Física y las Matemáticas. Emigré a la Unidad Xochimilco, en busca de un título en Diseño Gráfico, pero volví a fracasar.

 

Fotografía

Apoyado siempre por la paciencia de mi padre, estudié la carrera de fotógrafo profesional; esta vez sí la terminé, y ejercí, brindando asesoría y tomando algunas fotografías para la producción de audiovisuales. El psiquiatra que me atendía entonces, el Dr. José Antonio Elizondo, no creía que yo pudiera pasar de esta etapa y su diagnóstico fue una prueba más en la ya larga cadena de frustraciones que la vida me enseñó a superar.

 

Continúo con mi relato…

Seguí estudiando. Tomé clases de karate-do técnica shito-ryu. Eso me ayudó a mi formación personal. Poco después me inscribí en la licenciatura de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde terminé mi carrera y obtuve el título en 1992, con la publicación de mi tesis titulada Campaña de Comunicación Social (en Oaxaca) de Petróleos Mexicanos (junio – diciembre de 1988).

 

Mi tesis fue el resultado de la campaña propagandística-publicitaria realizada en 1988 en Oaxaca para cambiar la imagen de Petróleos Mexicanos (en lo sucesivo Pemex), campaña donde colaboré en cumplimiento de mi servicio social y en la cual participé concretamente en el diseño de las técnicas publicitarias.

 

Pemex ocupa un lugar clave en la economía de la nación, tanto por su aportación en recursos fiscales como por la explotación del petróleo, materia vital para el desarrollo industrial de México, al menos en sus inicios. No obstante su importancia, la empresa se vio obligada a intentar un cambio de imagen entre los oaxaqueños, pues como consecuencia del desempeño de sus actividades en la explotación de recursos petrolíferos, la empresa descuidó los aspectos ambientales de la región.

 

En un momento dado, esta imagen negativa que tenían los lugareños hacia las actividades de Pemex, resultaban incosteables para la empresa, por lo que la directiva de la empresa paraestatal decidió realizar una serie de actividades tendientes a buscar el cambio de imagen, necesario para lograr la aceptación de la empresa y su cooperación con las actividades de Pemex.

 

Para el diseño de las técnicas, se recurrió a la selección de los modelos de comunicación y a las acciones lingüísticas y de expresión.

 

Fue necesario enfrentarse a dos problemas: 1) la construcción de una “imagen” que pudiera ser aprovechada por aquellos a quienes iba dirigidas; y 2) una construcción tal que efectivamente cambiara el estado anímico de los oaxaqueños.

 

En realidad, en mi desempeño sólo me centré en el primer punto y aunque supuestamente debería constituirse en un elemento de introyección para todos los habitantes de Oaxaca, sólo se consideró a los líderes de opinión, por razones expuestas en el cuerpo del trabajo de la tesis.

 

En el capítulo primero escribo sobre Pemex: sus antecedentes históricos, qué es ahora (1992) Pemex, y el Desarrollo Regional. El capítulo dos trata el problema de la imagen en el caso de Pemex: la imagen según la Semiótica, la imagen para la Psicología y busco articular ambas concepciones. El capítulo tres versa sobre las bases conceptuales de la campaña de comunicación social, mencionando someramente sus elementos.

 

El capítulo cuatro expone los modelos y técnicas usadas en el diseño de la campaña; los componentes y postulados del modelo funcionalista, las técnicas usadas según este modelo, y se desglosa la campaña. El capítulo cinco proporciona los resultados de la campaña de comunicación social llevada a cabo en Oaxaca, desde junio de 1988 hasta diciembre de ese mismo año.

 

Esta tesis se la dediqué de manera especial a mi novia, Martha Patricia Padrón Ortiz, quien después se convertiría en mi esposa, así como a mis padres, por su ejemplo y paciencia. Asimismo, agradecí la valiosa dirección de la maestra Georgina Paulín, así como de mi hermano Jaime, quién me auxilió en el diseño de las gráficas.

 

Después de obtener el título

Publiqué más de 300 artículos bajo la modalidad del free lance, esto es, una forma de trabajo mediante la cual el medio de comunicación que me publicaba me pagaba una cantidad simbólica a cambio de algún reportaje, artículo, nota informativa, ensayo, o alguna nota periodística. Mis primeros artículos los publiqué en El Nacional, trabajando para la División de Comunicación Social del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y llevaban títulos tan sugestivos como Maravillas de la Biología Molecular, Vivienda ecológica, ¿Sueño posible?; Un mar de sargazos gigantes; Jóvenes científicos aceptan el reto; Gasolina limpia, pero costosa; Zeolita, piedra maravillosa; ¡Se nos prendió el foco!; Súper plástico, un reto para la imaginación; En la ciencia del futuro; Médicos para las comunidades campesinas; Corrientes y oleajes en el laboratorio; Una inversión muy redituable; Convertidor de energía radiante; Lo que no tenemos, lo inventamos; Investigación en Polímeros, Apoya a la Industria Petrolera; La proteína de levadura también se come; En busca del efecto perfecto; Trilogía de dioses alados; Visión de la Sima a la Cima.

 

Otros trabajos realizados son: Impacto ambiental en Chicontepec, Veracruz, publicado en Información Científica y Tecnológica, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). Este artículo fue resultado de una entrevista al Dr. Raymundo Ramón Farrera Rebollo, entonces investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del IPN.

Y siguen: El Eclipse del Siglo, Extraordinario y Predecible Suceso, publicado en revista Última Moda, en cinco partes. La tecnología tiene una cara ética, publicado en El Nacional. Nuevo aparato para el diagnóstico del glaucoma, publicado en El Financiero. Tecnología para el transporte urbano, publicado en El Nacional. Continuamos con publicaciones en El Nacional. Nuevas Tecnologías en Metalurgia. Los liposomas como transportadores de genes. Un cinturón de islas ecológicas. Maravilla Natural. El Eclipse Solar total, espectáculo impactante. El 11 de julio de 1991 veremos el eclipse del siglo, “Y Dios dijo: hágase la luz…” (Optoelectrónica). Una ciudad limpia es una ciudad sana.

 

Después escribí para el diario Novedades: Se realizan estudios multidisciplinarios para evitar impactos de desequilibrio ecológico, en Chicontepec, una adaptación del artículo publicado en El Nacional como resultado de la entrevista al Dr. Raymundo Farrera, mencionada líneas arriba.

 

Regresé a El Nacional: Los eclipses vistos a través de los medios de comunicación. El vestido, toda una ciencia. En el intestino se forja nuestro destino. Marcando paso en el deporte; Arcillas útiles como catalizadores. Novedades: Pulgones, dañinos para la agricultura

 

Después de trabajar para Gerardo Flores, en Comunicación Social del Instituto Politécnico Nacional (IPN), pasé a colaborar con el equipo de Jesús Mendoza Álvarez, en la revista Investigación hoy, también del IPN. El secretario académico del IPN, Dr. José Enrique Villa Rivera, nos concedió a un grupo de reporteros y diseñadores de la revista, la plaza en propiedad, como premio a nuestra labor realizada. Aquí la exigencia era mayor, pues se pedía un artículo por mes con una extensión mínima de ocho cuartillas, bajo la supervisión de Ana Tamarit, correctora de estilo, que en ese entonces ejercía con todo profesionalismo la licenciatura en Filosofía y Letras. Ella también era traductora de textos en ciencias sociales y humanidades del inglés y alemán al español.

Empecé a escribir para esta publicación en su número 52 en mayo de 1994 con el artículo La aventura de la empresa. Mi jefe directo, el Lic. Jesús Mendoza, me brindó la oportunidad de colaborar como encargado de Redacción, auxiliado por dos destacados correctores de estilo, uno de los cuales era el Lic. Hugo Espinoza. Después de varios años, donde colaboré con entrevistas a investigadores en su mayoría politécnicos publicando temas tan interesantes como Genoma Humano: la modificación de la herencia o La Energía, componente básico para la vida, terminamos nuestro ciclo en esta gran aventura en la Dirección General de Difusión de la Ciencia, dependiente del Secretario Académico del IPN, Dr. Feliciano Sánchez Sinencio, en septiembre del año 2000.

 

Internamientos

Como ya había mencionado, desde antes de culminar mis estudios de bachillerato en 1997 y hasta el año 2001, padecí varios internamientos en hospitales psiquiátricos. En ocasiones en un hospital particular, el Hospital San Rafael, y otras veces en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez. Fue una lucha sin cuartel, pues la enfermedad mental me afectó mi vida profesional y familiar.

 

Después de esos años de internamientos ocasionales, que duraban tiempos diversos,  logré una recuperación parcial, pues aunque en ocasiones sufría crisis temporales, no fue necesario internarme otra vez durante unos diez años.

 

La recuperación parcial duró hasta el año 2014, cuando recaí, y a partir de entonces tuve varios periodos intermitentes de crisis e internamientos.

 

El diagnóstico final de mi enfermedad, un trastorno esquizo-afectivo, me lo había anticipado el Dr. Alejandro Córdova y fue reiterado por la Dra. Ofelia Roldán del Hospital Fernando Quiroz del ISSSTE y los médicos psiquiatras del Hospital Fray Bernardino Álvarez.

 

Labor editorial

Como periodista científico y divulgador de la ciencia, puedo mencionar que publiqué en El Nacional, escribiendo artículos de divulgación de la Ciencia para el IPN, en los medios de comunicación Novedades, La Jornada, Excélsior, Crónica, Milenio, El Universal; escribí en  más de 50 números de la revista Investigación hoy, del IPN; en 13 números del periódico Descubrir Latinoamericano, también del IPN, donde fui jefe de Redacción los primeros números y en el último número fui Editor; participé en más de 100 números de la revista Conversus, donde la ciencia se convierte en cultura del IPN, donde comencé como reportero, ascendí a encargado de Redacción y culminé como responsable de Redacción. En esta publicación, participé desde su inauguración, en julio de 2001 y colaboré en más de 100 números, aproximadamente hasta el 2014.

 

Asimismo, cabe mencionar mi labor como redactor-jefe de las secciones de Ciencia e Ingeniería del sitio español On-line Suite101.com, publiqué en el sitio on-line México Ambiental donde hasta la fecha (febrero de 2018) continúo publicando así como en el sitio Periodistas en Línea, del Consejo Ciudadano para el Premio Nacional de Periodismo hasta el año 2015; y publiqué dos artículos en el sitio on-line italiano Astro Turismo.

 

Intermedio gozoso. Vida Familiar

Antes de continuar con los logros académicos y profesionales, debo mencionar, obligatoriamente, que a los 35 años de edad, el 29 de enero de 1994 me casé con Martha Patricia Padrón Ortiz, después de cinco años de maravilloso noviazgo. De ella sigo perdidamente enamorado y me ha regalado a dos hijos maravillosos: José Luis, nacido el 22 de febrero de 1995 y Laura Patricia, quien vio la primera luz el 21 de febrero de 1997.

 

Reconocimientos

Ambos hijos trajeron, como decimos los mexicanos, su “torta bajo el brazo”, pues cuando nació José Luis, en 1995, después de una ardua labor en periódicos como El Nacional, El Financiero, La Jornada, Excélsior, Novedades, Quo de Grupo Editorial Expansión (donde obtuve el Primer Lugar en la Categoría Entrevista por una nota sobre diabetes premiada por la Sociedad Interamericana de Cardiología y los Laboratorios Pfizer) y el Premio al Primer Lugar en el certamen mensual de la página On-line Periodistas en Línea del Consejo Ciudadano para el Premio Nacional de Periodismo, por mi artículo sobre Cambio Climático y Huracanes, continué con mi trabajo en las revistas Investigación Hoy y el Periódico Descubrir Latinoamericano, (ambos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Dr. José Enrique Villa Rivera, en ese entonces secretario académico del IPN, nos otorgó a mí y a un grupo de compañeros la plaza en propiedad, con todos los beneficios para los derechohabientes del IPN que eso significa, como ya había mencionado líneas arriba.

 

Diploma

El 21 de febrero de 1997 nació mi hija, Laura Patricia, quien, al igual que su hermano, trajo “su torta bajo el brazo”, pues en diciembre de 1997 la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) me otorgó un diploma por haber cumplido con los requisitos académicos del Diplomado en Divulgación de la Ciencia, documento que lo respaldo posteriormente con mi labor profesional, con más de 500 artículos, conferencias, mi inclusión en la Sociedad Mexicana de Divulgación de la Ciencia (Somedicyt), donde participé como ponente en el XI Congreso Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica en el 2002 y como organizador del I Seminario de Revistas de Divulgación de la Ciencia en 2004.

 

Nuestro primer hogar

La primera casa que habitamos como familia fue la contigua al departamento donde antes habíamos vivido como familia mis hermanos María Teresa, María de Lourdes, Jaime y yo con mis papas, ubicada en la calle Privada de Lago No. 27, Col. Américas Unidas. Esta casa había sido propiedad de mi abuelita, pero por una facilidad de mis tíos Alma y Pepe, quienes nos permitieron habitar la vivienda, pudimos disfrutar de un lugar para establecer nuestro hogar, donde vivimos en comodato, desde el nacimiento de mi hijo José Luis, en febrero de 1995, hasta julio del 2004, cuando una compañía inmobiliaria construyó un edificio junto a nuestra casa.

 

Ahí nuestros hijos vivieron su primera infancia y acudieron a la guardería que le correspondía a mi esposa como una prestación por estar cotizando en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por sus diversos trabajos en la iniciativa privada.

 

Después estudiaron su educación primaria en el Colegio Gama, donde sobresalieron por sus excelentes calificaciones. Recuerdo muy bien que disfrutábamos ir al parque y convivir con nuestros amigos, especialmente con la familia de quien después sería mi compadre, el Dr. Arcadio Monroy Ata, junto con su esposa, la Dra. Socorro Orozco y sus hijos Adolfo y Brenda. También tengo presente, emocionado, cómo festejábamos los cumpleaños de nuestros hijos, ambos el mismo día, por la coincidencia de fechas (21 y 22 de febrero) y muchas veces lo celebrábamos en el jardín de nuestra casa, con la concurrencia de familiares y amigos.

 

En julio del 2004 nos cambiamos a una casa de nuestra propiedad, que obtuvo mi esposa con su crédito Infonavit, como una prestación del IMSS, por sus años cotizados como trabajadora en empresas privadas. Esta casa está ubicada en la Av. San Martín Caballero No. 93 casa 2, en la Col. San Francisco Tepojaco, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México. Todavía es propiedad de la familia y la estamos rentando.

 

Aquí nuestros hijos vivieron sus últimos años de infancia y disfrutaron su adolescencia. Terminaron la educación primaria, primero en el Colegio del Bosque y después concluyeron su educación secundaria en el Colegio Inter. Ellos se hicieron pronto de amigos, al igual que mi esposa y yo compartimos algunas amistades adultas, padres de los compañeros de nuestros hijos.

 

Después estudiaron el bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). Laura lo estudió en el plantel Azcapotzalco, mientras que José Luis lo estudió en el plantel Acatlán.

 

A pesar del diagnóstico de esquizofrenia

En el año 2014, después de uno de mis múltiples internamientos en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, nos cambiamos a vivir a la casa ubicada en la calle Jinetes No. 5, en la colonia Ex-hacienda Vaso de Cristo, en Naucalpan, Estado de México. Era un cambio necesario, por el ambiente de la población y por la distancia que debían recorrer nuestros hijos a sus nuevos lugares de estudio. La nueva casa está ubicada en un lugar más saludable, en todos los sentidos y a mí en particular me permite disfrutar los beneficios de la tranquilidad, la paz y la armonía familiar. Fue un cambio radical, aunque ahora estamos un poco apretados en cuestión de finanzas.

 

Ahora (febrero del 2018) nuestros hijos están cursando sus estudios universitarios en la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM unidad Acatlán. Laura está estudiando Enseñanza del Idioma Inglés, mientras trabaja como docente del mismo idioma en la empresa Interlingua, mientras que José Luis está cursando la carrera de Economía y trabajando en una empresa de entrega de mercancía a domicilio, un nuevo concepto de mercadotecnia.

 

Mi esposa. Mi mujer, Martha Patricia Padrón Ortiz, merece una mención aparte. Es una mujer ejemplar en todos los sentidos, pues a pesar de que yo he tenido comportamientos irregulares, de falta de compromiso, de manipulaciones, de coqueteos con otras mujeres, ella siempre ha sido leal, fiel, trabajadora, comprensiva, adorable. Tiene en su haber dos carreras, la de Técnico en Química Industrial por el Conalep y la de Psicología Social por la Universidad Mexicana, una Escuela de Enseñanza Superior del Estado de México. Actualmente se encarga no sólo del manejo del hogar como ama de casa, sino también de la administración de los recursos económicos de la familia, ante mi incapacidad que como secuela de mi enfermedad me ha dificultado el manejo de los números.

 

Ella se prepara continuamente, manteniendo su mente activa. Ha tolerado fracasos y frustraciones, algunos de ellos infligidos por mis malos manejos y manipulaciones, debo confesarlo. Ha defendido a mis hijos de mi falta de comprensión, de lo cual me siento profundamente arrepentido.

 

Patricia, o Paty, o Amor, como yo le digo, me ha perdonado y de no ser por ella, yo ya no viviría en su casa o tal vez ya no viviría en absoluto. Le dedico mi más profundo sentimiento de cariño, respeto y amor, con la confianza de que ya me perdonó. Sigo con mi relato de trayectoria profesional.

 

Viaje

Debo hacer un retroceso obligado en mi narración. Durante octubre de 2007, el Dr. Gerardo Herrera Corral, team leader del proyecto ALICE (A Large Ion Collider, en inglés) del CERN (Centro de Investigaciones Nucleares, en francés) e investigador del Departamento de Física del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, nos invitó a un grupo de periodistas de la revista Conversus del IPN y a mí, a Ginebra, Suiza, para visitar los laboratorios del LHC (Large Hadron Collider, Gran Colisionador de Hadrones, en inglés).

 

El CERN, a decir del Dr. Gerardo Herrera Corral, es la mayor aventura científica en la historia de la humanidad, pues intenta dilucidar cuestiones tan intrincadas como el origen del universo; dónde se encuentra el 96 % de la masa del universo; qué es la materia oscura; qué es la antimateria; qué es el rompimiento de la paridad o simetría, lo que hizo posible la existencia de este universo y por lo tanto de nosotros, los seres vivos; cuál es nuestro destino, y otras interrogantes para los cuales los físicos aún no tienen respuestas, así como aún otras que seguramente se irán planteando a medida que se vaya teniendo una idea más completa de nuestro universo.

 

En el CERN trabajan más de 7 mil científicos, provenientes de un sinnúmero de nacionalidades, entre los que cabe destacar el equipo mexicano dirigido por el Dr. Gerardo Herrera Corral, que asombrosamente trabajan entre sí y de manera pacífica colaboran en un proyecto conjunto, lo cual es algo inusual y además una señal de arrepentimiento que los científicos han demostrado después de los desastres de la Guerra Mundial y el uso de armas nucleares, para ahora trabajar pacífica y conjuntamente en pro de la humanidad con un proyecto solidario utilizando sus conocimientos en beneficio de todo el planeta.

 

Para mí fue un privilegio y un honor que el Dr. Herrera Corral me invitara a Suiza como parte del equipo mexicano a conocer el CERN y puedo decir que fue un premio a mi labor como periodista científico y divulgador de la ciencia.

 

Centro de Difusión Científica y Tecnológica Tezozómoc

El CeDiCyT Tezozómoc me galardonó en 2006 con un diploma por mi participación en la conferencia Divulgación en Física, un reto para el Periodismo Científico.

El mismo CeDiCyT me otorgó una constancia por mi exposición en la conferencia denominada Adicciones, ¿Sabemos manejarla? en 2007. Después de esta conferencia el personal académico del IPN se vio interesado en el tema y surgieron numerosas conferencias y artículos científicos con ese tema.

 

El Departamento de Física del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN me agradeció mi participación en el Coloquio Departamental El granito de arena de Conversus en la divulgación de la ciencia impartido el 28 de mayo del año 2008 en el Auditorio José Adem del Departamento de Física del Cinvestav-IPN.

 

Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo

En el año 2008 tuve la fortuna de recibir el Premio al Mejor Reportaje sobre Cambio Climático por mi trabajo Cambio Climático y Huracanes, otorgado en un certamen mensual organizado por el Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo.

 

CeDiCyT

El 2 de Septiembre de 2009 el CeDiCyT del IPN, en el marco de su décimo aniversario me otorgó un reconocimiento por mi participación en el desarrollo del Ciclo Politécnico sobre Divulgación de la Ciencia.

 

Otros reconocimientos

También se reconoció mi participación como jurado en un concurso sobre Cambio Climático en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 2010; el primer lugar en la categoría entrevista en prensa escrita otorgada por la Sociedad Interamericana de Cardiología y Laboratorios Pfizer por un artículo sobre diabetes publicado en la revista Quo de Grupo Editorial Expansión.

 

En 2011 recibí un reconocimiento por mi dedicación, creatividad y energía en la realización de la revista Conversus, de manos de la Dra. Yoloxóchitl Bustamante Diez, directora general del Instituto Politécnico Nacional. Para este entonces, la editora de la revista era la Lic. Rocío Ledesma.

El CONACyT me brindó un reconocimiento por mi participación como miembro del jurado calificador del Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación, en 2012; así como un reconocimiento por la organización del I Seminario de Prensa y Comunicación de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación organizado por el mismo CONACyT en la ciudad de Mérida, Yucatán, en 2015.

 

Después de mi internamiento en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, me recuperé y junto con mi esposa y contando siempre con su colaboración, trabajamos en un proyecto de divulgación de la ciencia dirigido por la Lic. Perla Núñez, llamado Kaira por tu Bienestar en el municipio de Cuautitlán Izcalli. Aquí empezamos haciendo algunos experimentos donde se aplicaban y explicaban conocimientos científicos a niños de educación primaria, e impartimos algunas conferencias.

 

Kaira por tu bienestar creó el Centro Mexicano de Divulgación de la Ciencia, el cual me otorgó un diploma por mi conferencia Los Secretos del Universo, en 2016. Este proyecto de divulgación de la ciencia fue un esfuerzo pionero de divulgación a nivel municipal, dirigido por la familia Núñez, a quienes les agradezco su hospitalidad.

 

Agradecimientos y exhorto a enfermos mentales

Debo reconocer que todos los logros académicos, profesionales y personales de mi vida los he logrado con la ayuda de mis maestros, profesores e investigadores entrevistados,  jefes, correctores de estilo, jefes de información y redacción, redactores, críticos, diseñadores, compañeros, colegas, padres, esposa, hijos, amigos, familiares, psiquiatras, público, lectores, administradores, trabajadores, así como de otros medios de comunicación, que me han brindado su apoyo en mi labor y han invitado a sentirme entusiasmado con mi trayectoria.

 

A todos ustedes, muchas, muchas gracias, porque creo que nuestra labor ha sido fructífera y productiva, viendo por el bienestar de todos, donde la comunidad en general ha sido beneficiada. Esa ha sido mi intención a lo largo de mi vida y hemos cumplido con nuestro cometido, al menos en cierto grado.

Por otro lado, quiero hacer un llamamiento a los pacientes a quienes se les ha diagnosticado alguna enfermedad mental, pues no hay padecimiento que no pueda ser superado, con la ayuda de los médicos psiquiatras y medicamentos pertinentes. Pero sobre todo, con fuerza de voluntad, dedicación y esfuerzo. En el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino me di cuenta del maltrato que se nos da a los pacientes.

 

Sin embargo, hago un exhorto a los pacientes de alguna enfermedad mental, a superarse, a hacer las cosas con todo empeño, confiando en los medicamentos y en los médicos psiquiatras que les brinden confianza y respeto. El reto es grande, pero sí se puede si se quiere y no hay obstáculo, por grande que parezca, que sea insuperable.

 

Si alguno de los amables lectores ha sido diagnosticado con algún trastorno de este tipo o si conoce entre sus familiares, amigos o conocidos a personas en esta situación, los invito a superarse sostenidamente, día a día. La lucha vale la pena, el presente es eso, es un presente, es un regalo de Dios y vale la pena disfrutar la vida con alegría y con armonía, Claro que hay que hacer un esfuerzo, pero vale la pena, se los dice alguien quien ha estado en situaciones penosas de salud, de presentación y no es grato vivir así toda la vida. No hay que hacer caso a diagnósticos que nos etiqueten como “enfermos para toda la vida”, pues, si bien no es nada agradable vivir con una loza encima, como si tuviéramos que cargar con la enfermedad por toda nuestra existencia, hay formas para salir adelante.

 

Quede esto como testimonio de un esfuerzo de mucha gente quien amable y desinteresadamente me ha brindado su apoyo, y no sólo mío.

 

Atentamente: Lic. José Luis Carrillo Aguado, periodista científico y divulgador de la ciencia, la tecnología y la innovación, febrero de 2018.

 

  



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