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Semarnat autoriza otro polémico proyecto en Cancún

Semarnat autoriza otro polémico proyecto en Cancún

En medio del escándalo por la devastación del manglar en el Malecón Tajamar, la Semarnat publicó la autorización otorgada a otro polémico proyecto que pone en riesgo el área Manglares de Nichupté en la zona hotelera de Cancún.

Cancún, Quintana Roo, México, 3 de febrero de 2016, El Economista.- En medio del escándalo por la devastación del manglar en el Malecón Tajamar, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) publicó la autorización otorgada a otro polémico proyecto que pone en riesgo el Área Natural Protegida (ANP) Manglares de Nichupté en la zona hotelera de Cancún, según ha señalado en Centro Mexicano de Derecho Ambiental, entre otros organismos ambientalistas.

Se trata del hotel RIU Riviera-Cancún de 95.6 millones de dólares, de la cadena española del mismo nombre, cuyo proyecto ya había sido rechazado por la Semarnat en marzo de 2015.

El proyecto anterior suponía una inversión de 180 millones de dólares, para la construcción de un complejo de 564 habitaciones. El nuevo proyecto cuya aprobación fue publicada apenas este viernes en la gaceta Ecológica de Semarnat es muy similar al proyecto que ya había sido rechazado a principios de 2015, con una ligera disminución en el número de habitaciones, pues ahora pretenden construir sólo 530.

El hotel que ya tienen autorizado será de 5 estrellas y constará de un solo cuerpo en forma de “L” alargada de 16 niveles, incluyendo además un mini club, dos bares acuáticos, 2 vestidores, toallero con caseta de animación y áreas abiertas dentro de las cuales se consideran, áreas verdes, 4 albercas, asoleadero, plaza, escaleras, rampa de madera, y banquetas.

Todas las obras del proyecto se ubicarán dentro de un predio en el kilómetro 17 de la zona hotelera que cuenta con una superficie total de 20,929.45 metros cuadrados, de la cual el proyecto sólo ocupará 19,654.22 m2, correspondiendo los 1,275.23 m2 restantes a la zona federal marítimo terrestre, “área en la cual no se desplantará ningún tipo de obras”, según se lee en la MIA consultada por El Economista.

En el primer intento de la firma española por obtener los permisos ambientales entre finales de 2014 y principios de 2015, el proyecto se vio envuelto en señalamientos de corrupción, pues aunque aún estaba tramitando los permisos ambientales federales, la dirección de Desarrollo Urbano del municipio Benito Juárez le otorgó la licencia de construcción, situación que contraviene los procedimientos establecidos para tal efecto.

Asimismo, la consulta pública sobre el proyecto, que se realizó en febrero de 2015, apenas tuvo cinco días para que algún interesado pudiera opinar sobre la conveniencia de construir este complejo en lugar de los 20 días que establece el procedimiento de ley.

En marzo de 2015, la Semarnat le negó la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental y el cambio de uso de suelo argumentando que el promovente “no aportó los elementos suficientes que permitieran realizar el análisis y evaluación sobre cómo el proyecto no representaría ningún tipo de riesgo en los flujos de aguas subterráneas y sus implicaciones tanto en la etapa de construcción como de operación del complejo”, según se puede leer en el resolutivo.

El proyecto es colindante con el sitio RAMSAR Manglares de Nichupté. En este punto el promovente también evitó precisar los posibles efectos que tendría sobre este sitio la construcción y operación del hotel RIU Riviera Cancún.

Asimismo, el predio pese a no contener manglar en su interior, sí proyectaba un drenaje pluvial que conduciría el agua residual hacia pozos; la Semarnat argumentó que la empresa promovente del hotel no especificó en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) el número de pozos ni tampoco si éstos afectarían los manglares que rodean el predio que sería impactado.

En este segundo intento, el consorcio español RIU obtuvo el cambio de uso de suelo en 15 mil 683 metros cuadrados, de los 21 mil que comprende la totalidad de los terrenos propiedad de la empresa contiguos a la ANP Manglares de Nichupté.

A su favor, la firma española argumenta que el Área Natural Protegida (ANP) federal más cercana, denominada “Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Nichupté”, se localiza a una distancia de 235.3 metros del proyecto; sin embargo dada la cercanía del predio respecto al ANP, éste se encuentra dentro del Área de Influencia; adicionalmente el predio contemplado para llevar a cabo el desarrollo del proyecto sujeto a evaluación, no se encuentra en ninguna de las ANP de carácter estatal o municipal.


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