¿Qué pasó con la Sierra Madre Occidental tras el huracán Patricia? Por Edith Martínez

¿Qué pasó con la Sierra Madre Occidental tras el huracán Patricia? Por Edith Martínez

Jalisco, México, 4 de noviembre de 2015, Greenpeace.- El saldo “blanco” que dejó el huracán Patricia, según el gobierno mexicano, comienza a mostrar claroscuros detrás de las frases “no pasó nada” y “la fe nos salvó” que se han repetido para minimizar los impactos tras el paso del meteoro, considerado el huracán más grande y poderoso de los últimos tiempos.

Ha pasado una semana desde que los pronósticos meteorológicos y las imágenes satelitales el huracán Patricia nos mostraban un fenómeno de dimensiones más allá de las consideradas por la escala para medir la intensidad de ciclones y huracanes, Saffir-Simpson.

Las alertas se encendieron y los ojos del mundo se posaron sobre México esperando lo peor. Si bien, el impacto devastador que se auguraba fue menor, gracias a que el huracán disminuyó su fuerza al tocar tierra y “chocar” con la Sierra Madre Occidental en una zona poco habitada, también se reconoce el trabajo de los cuerpos de emergencia para la evacuación de miles de personas, con la colaboración ciudadana y el sector privado.

Sin embargo, la realidad es que el huracán sí nos golpeó, tan fuerte que hasta ahora no sabemos con exactitud la dimensión del daño ni el costo económico ni el tiempo que nos llevará la recuperación.

Poco se ha dicho de los impactos a corto y largo plazo que tendrá el huracán Patricia sobre el escudo natural que disminuyó el efecto devastador del meteoro: la Sierra Madre Occidental.

Hace apenas cuatro años, esta zona también recibió el impacto del huracán Jova (2011), y la flora y fauna del lugar estaba empezando a recuperarse cuando llegó Patricia. La selva baja caducifolia que se encuentra en esta cordillera fue devastada por los fuertes vientos de Patricia: árboles arrancados desde la raíz, otros sin hojas en sus copas y de algunos más solo quedaron sus troncos y no sabemos cuánto tiempo tarden en volver a crecer.

De acuerdo con Claudia Uribe del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara (UDG), los daños a la selva ocasionarán la disminución de especies nativas de la zona y especies migratorias que utilizan la sierra para reproducirse o anidar.

Para la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco, una de las principales preocupaciones es que tras el paso de Patricia, quedó mucha materia prima para los incendios forestales (hojas, ramas, troncos) en una zona donde los próximos 8 meses son de época seca.

Existe además el riesgo de que la ganadería se extienda hacia lugares en los que antes de Patricia había árboles, de ser así, la sierra que es una barrera natural para los ciclones, podría ya no estar ahí para defendernos en el siguiente fenómeno hidrometeorológico, que a causa del cambio climático, podría ser más frecuente, más intenso y más grande y en consecuencia con impacto mayor.

Cientos de familias perdieron su casa y pertenencias, sectores económicos como el turismo y la agricultura, principales actividades de la región, resultaron dañadas y en consecuencia las familias que dependen de ellas.

En Arroyo Seco, Jalisco, las cerca de 600 personas que ahí viven, sintieron en carne propia el golpe de Patricia, escucharon el chillido del viento que arrasaba los techos de láminas de sus casas, tumbaba paredes y arrancaba las cortinas metálicas de los negocios; después, el silencio y cuando creían que había pasado todo, el huracán volvió para derrumbar lo que encontraba a su paso.

patricia

  • Foto: Greenpeace

Los daños serían mayores si la Sierra Madre no hubiera estado ahí. El saldo está lejos de ser blanco: casas inhabitables, milpas destrozadas, la telesecundaria sin techo, el mismo que habían estrenado dos semanas antes, luego de una larga espera de cuatro años para que lo reconstruyeran después de que el huracán Jova en 2011 también pegara en esta comunidad y se llevara el techo de la escuela.

En el valle de Cihuatlán, Jalisco, se perdieron alrededor de 2300 hectáreas de cultivo de plátano, una de las principales actividades de la zona, que da sustento a cerca de 5 mil familias que se quedaron sin trabajo, al menos en los próximos meses en lo que se intentan recuperar los platanares.

El huracán Patricia nos dejó otra lección: no es la fe ni la suerte lo que nos protegerá de los impactos de los fenómenos naturales intensificados por el cambio climático, serán los bosques, selvas y ecosistemas en buen estado los que aminorarán el golpe y de ahí la necesidad de cuidarlos.

Eso, más el trabajo coordinado de las instituciones y la ciudadanía, ayudarán a reducir los impactos de los fenómenos meteorológicos, pero no la vulnerabilidad de México ante estos fenómenos, para ello es necesario atender las recomendaciones de la ciencia y disminuir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, producidas por la quema de combustibles fósiles, la agricultura industrial y la ganadería.

México tiene un alto potencial para transitar hacia el uso de energías renovables y modelos de producción de alimentos ecológicos, basados en la protección de la biodiversidad y el desarrollo de las comunidades, es momento de impulsarlos a nivel internacional.

Después de la llamada de atención de Patricia, nuestro país tiene una gran responsabilidad para lograr que en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, a realizarse en Paris del 30 de noviembre al 11 de diciembre, para donde la comunidad se logre un verdadero acuerdo para mantener la temperatura del planeta por debajo de los 2°C y evitar impactos catastróficos a causa del calentamiento global.


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