Ocelote (Leopardus pardalis), una especie vital para los ecosistemas que son su hábitat

Ocelote (Leopardus pardalis), una especie vital para los ecosistemas que son su hábitat

Ciudad de México, México, 16 de noviembre de 2020, México Ambiental.- EL Ocelote (Leopardus pardalis), es una especie reguladora del ecosistema, perseguida para fines comerciales debido a su piel. Es un agente importante en la naturaleza como controlador del tamaño poblacional de las presas pequeñas y medianas de las que se alimenta.

Es una de las seis especies de felinos que se distribuyen en México, incluyendo al jaguar, puma, jaguarundi, gato montés y el tigrillo, detalla en un documento la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

El tamaño del ocelote (L. pardalis) es intermedio entre las especies grandes, como el jaguar o el puma, y las pequeñas, como el margay y el yaguarundí. Tiene una cabeza pequeña, de color café con pequeñas motas, dos franjas a cada lado de los cachetes y de 4 a 5 bandas negras paralelas a lo largo del cuello, así como orejas cortas, anchas y redondeadas.

Su pelaje se caracteriza por tener manchas o rosetas en forma de anillos alargados en los costados y se compactan en las patas; tienen bordes de color pardo o negro con centros más claros que el resto del pelaje y puntos o motas negras al interior. Están presentes de color café oscuro con el borde negro en el dorso, alargadas en hombros y cuello y redondas en la parte posterior.  En el vientre son completamente negras y en la cola, relativamente corta y adelgazada hacia la punta, presenta anillos o manchas de color oscuro.

Su distribución actual va desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina. En México abarca de las planicies costeras del Pacífico y del Golfo de México a la Península de Yucatán, pero está ausente en la Península de Baja California y en el centro del país. Se desarrolla en una gran variedad de tipos de hábitat, que incluyen bosque espinoso y matorral xerófilo en el norte, y en el bosque mesófilo de montaña, selvas húmedas y secas en el resto de su distribución en el país.

Principalmente se distribuye desde Sonora y Tamaulipas hasta el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y de ahí hacia el este de Chiapas y la Península de Yucatán.

Son organismos territoriales y solitarios, excepto en la temporada de apareamiento. El territorio de un macho puede incluir el de varias hembras. Son predominantemente nocturnos debido a la naturaleza de sus presas.

La reproducción depende de la distribución geográfica, aunque parece ser más frecuente de diciembre a febrero. El periodo de gestación dura de 70 a 85 días y el tamaño de la camada varía entre uno y dos cachorros.

La madurez sexual se alcanza después de los 24-30 meses de edad. La hembra procrea una o dos crías que requieren de los cuidados maternos hasta que son independientes, entre los 18 a 24 meses de edad. Una hembra puede producir de cinco a diez cachorros a lo largo de su vida reproductiva (Murray y Gardner, 1997). En vida silvestre llega a vivir hasta diez años.

El ocelote es una especie oportunista, se alimenta de una gran variedad de presas menores a 1 kg. Sin embargo, prefiere los pequeños mamíferos (roedores, tlacuaches, conejos, osos hormigueros, aves, peces, reptiles, anfibios e insectos), y ambientes con densa cobertura vegetal (bosques tropicales húmedos, bosques deciduos y bosques de galería), pues es el factor clave que explica los movimientos de estos felinos.

Como todos los felinos, es un depredador activo, es decir, busca, embosca y mata a sus presas, y oportunista, pues consume tanto organismos pequeños como grandes.

El ocelote se ubica en la categoría en Peligro de Extinción. Entre las causas que lo colocan en esta situación vulnerable se encuentran la pérdida de su hábitat, la extracción de organismos para su comercialización, la cacería ilegal y la disminución de sus presas.

La principal amenaza para la conservación del ocelote es la pérdida y fragmentación de su hábitat, por varias razones. Por una parte, el desarrollo de las actividades agrícolas y ganaderas a lo largo de sus áreas de distribución; por otra, la amenaza de la cacería furtiva sobre la especie y sobre sus presas afecta la disponibilidad de alimento, provocando que este felino se aproxime a las granjas en busca de alimento, ocasionando daños y conflictos con los humanos. También, el tráfico ilegal de sus productos (piel y colmillos) en el mercado negro.

El ocelote está enlistado como Especie en peligro de Extinción (P) por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, también se encuentra considerado en el Apéndice I del CITES.

Se han identificado algunas regiones prioritarias para su conservación, como la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala en la costa de Jalisco; Los Chimalapas, en Oaxaca; la Selva Lacandona, El Triunfo, El Ocote, La Sepultura, en Chiapas; Calakmul, en Campeche; y Sian Ka’an, Quintana Roo.

Para la protección del ocelote, la Profepa lleva a cabo la siguiente estrategia:

  1. Verificación en esquemas legales de manejo y aprovechamiento (zoológicos, predios).
  2. Operativos para combatir el tráfico ilegal en cada uno de los eslabones de la cadena: extracción, acopio, transporte, distribución, comercio y posesión.
  3. Operativos de vigilancia para prevención de infracciones y delitos, en áreas de distribución de esta especie.

De 2017 a la fecha, la Procuraduría ha asegurado siete ejemplares de ocelotes (L. pardalis) en predios, domicilios, etc. Y tres partes y derivados.

Fuentes de consulta

– Julie L. Murray, Gregory L. Gardner, Leopardus pardalis, Mammalian Species, Issue 548, 9 May 1997, Pages 1–10, https://doi.org/10.2307/3504082

– Pérez Irineo, G. y A. Santos Moreno. 2015. El ocelote: el que está marcado con manchas. CONABIO. Biodiversitas. 117:7-5

– Zarza-Villanueva, H. 2006. Ficha técnica de Leopardus pardalis. En: Medellín, R. (compilador). Los mamíferos mexicanos en riesgo de extinción según el PROY-NOM-059-ECOL-2000. Instituto de Ecología, Universidad Nacional Autónoma de México. Bases de datos SNIB-CONABIO. Proyecto No. W005. México, D.F. © CONABIO, algunos derechos reservados

– Villa, B y F. A: Cervantes. 2003. Los Mamíferos de México. Grupo Editorial Iberoamérica, S. A. de C. V. e Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México. México, DF VIII + 140 pp. + CD.

Es una de las seis especies de felinos que se distribuyen en México, incluyendo al jaguar, puma, jaguarundi, gato montés y el tigrillo, detalla en un documento la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

El tamaño del ocelote (L. pardalis) es intermedio entre las especies grandes, como el jaguar o el puma, y las pequeñas, como el margay y el yaguarundí. Tiene una cabeza pequeña, de color café con pequeñas motas, dos franjas a cada lado de los cachetes y de 4 a 5 bandas negras paralelas a lo largo del cuello, así como orejas cortas, anchas y redondeadas.

Su pelaje se caracteriza por tener manchas o rosetas en forma de anillos alargados en los costados y se compactan en las patas; tienen bordes de color pardo o negro con centros más claros que el resto del pelaje y puntos o motas negras al interior. Están presentes de color café oscuro con el borde negro en el dorso, alargadas en hombros y cuello y redondas en la parte posterior.  En el vientre son completamente negras y en la cola, relativamente corta y adelgazada hacia la punta, presenta anillos o manchas de color oscuro.

Su distribución actual va desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina. En México abarca de las planicies costeras del Pacífico y del Golfo de México a la Península de Yucatán, pero está ausente en la Península de Baja California y en el centro del país. Se desarrolla en una gran variedad de tipos de hábitat, que incluyen bosque espinoso y matorral xerófilo en el norte, y en el bosque mesófilo de montaña, selvas húmedas y secas en el resto de su distribución en el país.

Principalmente se distribuye desde Sonora y Tamaulipas hasta el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y de ahí hacia el este de Chiapas y la Península de Yucatán.

Son organismos territoriales y solitarios, excepto en la temporada de apareamiento. El territorio de un macho puede incluir el de varias hembras. Son predominantemente nocturnos debido a la naturaleza de sus presas.

La reproducción depende de la distribución geográfica, aunque parece ser más frecuente de diciembre a febrero. El periodo de gestación dura de 70 a 85 días y el tamaño de la camada varía entre uno y dos cachorros.

La madurez sexual se alcanza después de los 24-30 meses de edad. La hembra procrea una o dos crías que requieren de los cuidados maternos hasta que son independientes, entre los 18 a 24 meses de edad. Una hembra puede producir de cinco a diez cachorros a lo largo de su vida reproductiva (Murray y Gardner, 1997). En vida silvestre llega a vivir hasta diez años.

El ocelote es una especie oportunista, se alimenta de una gran variedad de presas menores a 1 kg. Sin embargo, prefiere los pequeños mamíferos (roedores, tlacuaches, conejos, osos hormigueros, aves, peces, reptiles, anfibios e insectos), y ambientes con densa cobertura vegetal (bosques tropicales húmedos, bosques deciduos y bosques de galería), pues es el factor clave que explica los movimientos de estos felinos.

Como todos los felinos, es un depredador activo, es decir, busca, embosca y mata a sus presas, y oportunista, pues consume tanto organismos pequeños como grandes.

El ocelote se ubica en la categoría en Peligro de Extinción. Entre las causas que lo colocan en esta situación vulnerable se encuentran la pérdida de su hábitat, la extracción de organismos para su comercialización, la cacería ilegal y la disminución de sus presas.

La principal amenaza para la conservación del ocelote es la pérdida y fragmentación de su hábitat, por varias razones. Por una parte, el desarrollo de las actividades agrícolas y ganaderas a lo largo de sus áreas de distribución; por otra, la amenaza de la cacería furtiva sobre la especie y sobre sus presas afecta la disponibilidad de alimento, provocando que este felino se aproxime a las granjas en busca de alimento, ocasionando daños y conflictos con los humanos. También, el tráfico ilegal de sus productos (piel y colmillos) en el mercado negro.

El ocelote está enlistado como Especie en peligro de Extinción (P) por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, también se encuentra considerado en el Apéndice I del CITES.

Se han identificado algunas regiones prioritarias para su conservación, como la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala en la costa de Jalisco; Los Chimalapas, en Oaxaca; la Selva Lacandona, El Triunfo, El Ocote, La Sepultura, en Chiapas; Calakmul, en Campeche; y Sian Ka’an, Quintana Roo.

Para la protección del ocelote, la Profepa lleva a cabo la siguiente estrategia:

  1. Verificación en esquemas legales de manejo y aprovechamiento (zoológicos, predios).
  2. Operativos para combatir el tráfico ilegal en cada uno de los eslabones de la cadena: extracción, acopio, transporte, distribución, comercio y posesión.
  3. Operativos de vigilancia para prevención de infracciones y delitos, en áreas de distribución de esta especie.

De 2017 a la fecha, la Procuraduría ha asegurado siete ejemplares de ocelotes (L. pardalis) en predios, domicilios, etc. Y tres partes y derivados.

Fuentes de consulta

– Julie L. Murray, Gregory L. Gardner, Leopardus pardalis, Mammalian Species, Issue 548, 9 May 1997, Pages 1–10, https://doi.org/10.2307/3504082

– Pérez Irineo, G. y A. Santos Moreno. 2015. El ocelote: el que está marcado con manchas. CONABIO. Biodiversitas. 117:7-5

– Zarza-Villanueva, H. 2006. Ficha técnica de Leopardus pardalis. En: Medellín, R. (compilador). Los mamíferos mexicanos en riesgo de extinción según el PROY-NOM-059-ECOL-2000. Instituto de Ecología, Universidad Nacional Autónoma de México. Bases de datos SNIB-CONABIO. Proyecto No. W005. México, D.F. © CONABIO, algunos derechos reservados

– Villa, B y F. A: Cervantes. 2003. Los Mamíferos de México. Grupo Editorial Iberoamérica, S. A. de C. V. e Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México. México, DF VIII + 140 pp. + CD.


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