Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible Biliana Cicin-Sain

Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible Biliana Cicin-Sain

Imagen: ONU

 

Nueva York, EUA, 6 de mayo de 2017, Crónica ONU.- Los océanos son el punto en el que se unen el planeta, las personas y la prosperidad, y en eso consiste el desarrollo sostenible: en que todos nosotros, como accionistas de la empresa que es la Tierra, reconozcamos la responsabilidad que tenemos para con el planeta, las personas y los océanos, que son su fuerza vital, y actuemos en consecuencia: Elizabeth Thompson, Co-coordinadora Ejecutiva de la Conferencia Río+20, en el Día Mundial de los Océanos en Río+20, 16 de junio de 2012.

 

Ahora que la Asamblea General de las Naciones Unidas está examinando las recomendaciones del Grupo de Trabajo Abierto sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), es esencial que el Objetivo 14, relativo a los océanos, los mares y los recursos marinos, siga teniendo un lugar fundamental en la agenda para el desarrollo después de 2015.

 

Los océanos como elemento fundamental para cada uno de los tres pilares del desarrollo sostenible

Los océanos son la característica más prominente del planeta, ya que cubren casi tres cuartas partes de la Tierra, y son esenciales para la supervivencia planetaria. Del mismo modo que una persona no puede vivir sin un corazón y unos pulmones sanos, la Tierra no puede sobrevivir sin unos océanos y mares saludables. Los mares son el sistema respiratorio de la Tierra: generan oxígeno para la vida y absorben dióxido de carbono y desechos; funcionan como sistema de almacenamiento y absorben un 30% del dióxido de carbono del mundo, mientras que el fitoplancton marino genera el 50% del oxígeno necesario para la supervivencia. Los océanos regulan el clima y la temperatura y hacen que el planeta sea habitable para formas de vida diversas.

 

Los océanos y los mares son cruciales para el bienestar económico nacional y mundial. Se calcula que la actividad económica global de los océanos oscila entre 3 y 6 billones de dólares de los Estados Unidos, y contribuye a la economía mundial de muchas formas significativas, como las siguientes:

 

  • El 90% del comercio mundial utiliza el transporte marítimo.

 

  • Los cables submarinos transportan el 95% de todas las telecomunicaciones mundiales.

 

  • La pesca y la acuicultura proporcionan a 4.300 millones de personas más del 15% del consumo anual de proteína de origen animal.

 

  • Más del 30% del petróleo y el gas que se producen en el mundo se extraen en el mar.

 

  • El turismo costero es el mayor segmento de mercado de la economía mundial y representa el 5% del producto interno bruto (PIB) mundial y entre el 6% y el 7% del empleo mundial.

 

  • La ampliación de los conocimientos sobre la biodiversidad marina ha brindado adelantos muy importantes en sectores como los productos farmacéuticos, la producción alimentaria y la acuicultura.

 

  • 13 de las 20 megalópolis del mundo son costeras.

 

  • Las mareas, las olas, las corrientes y la energía eólica marina son fuentes de energía emergentes con grandes posibilidades de contribuir a la obtención de energía con bajas emisiones de carbono en muchos países costeros.

 

Los océanos y los mares son esenciales para el bienestar social. Más del 40% de la población mundial, 3.100 millones de personas, vive a menos de 100 kilómetros del océano o del mar en unas 150 naciones costeras e insulares. Independientemente de que un país tenga litoral o no, todos los países están conectados directamente con los océanos y los mares por ríos, lagos y arroyos. Los países han dado una gran importancia a los beneficios que ofrecen los océanos y los mares, que representan más del 60% del producto nacional bruto (PNB) mundial. La actividad económica costera, en particular, es la fuerza vital de las naciones costeras e insulares.

 

Mediante actividades como la pesca sostenible, la producción de energías renovables, el ecoturismo y los fletes “ecológicos”, los países han podido aumentar las tasas de empleo y el buen saneamiento, reduciendo al mismo tiempo la pobreza, la malnutrición y la contaminación. Las economías basadas en los océanos brindan más oportunidades para el empoderamiento y el empleo de las mujeres, que componen la mayor parte de la fuerza de trabajo en las actividades secundarias de la pesca y la acuicultura marinas. El aumento del empleo de las mujeres ha dado una mayor vitalidad económica a las comunidades pequeñas y aisladas y ha mejorado la condición de la mujer en los países en desarrollo.

 

Al mismo tiempo, las poblaciones costeras e insulares están entre las más vulnerables a los efectos del cambio climático. Los océanos, los mares y las zonas costeras sufren con mayor frecuencia e intensidad fenómenos climáticos extremos como los huracanes, ciclones y tifones más fuertes, y están sometidos a la acidificación de los océanos, el aumento del nivel del mar y las fluctuaciones de la circulación y la salinidad oceánicas. Estos cambios se sentirán no solo en la costa sino también en el interior, debido a la influencia generalizada de las corrientes oceánicas sobre los sistemas meteorológicos. Se calcula que para 2050 habrá de 50 a 200 millones de desplazados en todo el mundo por los efectos negativos del cambio climático, lo que pondrá en peligro la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la estabilidad social, no solo en las naciones insulares y costeras sino en todos los países que asistan a las poblaciones desplazadas. Es necesario seguir mejorando la mitigación y la adaptación para dar un mayor apoyo a la preparación para emergencias y la respuesta a los desastres, así como los sistemas de alerta temprana, las observaciones y la planificación y ordenación de zonas costeras.

 

Los océanos y los mares en la agenda para el desarrollo después de 2015

En el documento final de Río+20, “El futuro que queremos”, se insistió en que los océanos y los mares eran un elemento fundamental. Sin embargo, dado que los océanos y los mares apenas habían figurado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuando comenzó la labor del grupo de trabajo abierto en 2013, hubo que emprender una amplia movilización de los Estados Miembros y la sociedad civil para articular la importancia crucial de los océanos para el desarrollo sostenible. Algunos consideraban que los océanos y los mares eran una cuestión principalmente ambiental y no tenían plena consciencia de su importancia económica y social. A partir del verano de 2013, los Estados Miembros, encabezados por los pequeños Estados insulares en desarrollo del Pacífico y Timor-Leste, con el apoyo de la sociedad civil, incluido el Foro Mundial sobre los Océanos, realizaron un gran esfuerzo por expresar la necesidad de un objetivo relacionado con los océanos para la supervivencia del planeta y el bienestar económico y social a nivel mundial y nacional. Las numerosas oportunidades para la participación que brindaron a la sociedad civil los copresidentes del grupo de trabajo abierto de las Naciones Unidas, que dirigieron un proceso verdaderamente abierto, contribuyeron a la aprobación del Objetivo 14, que recibió el apoyo de muchas y muy diversas naciones: desarrolladas y en desarrollo, costeras y del interior, islas pequeñas y naciones continentales.

 

El Objetivo 14, “Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”, con sus siete metas y tres disposiciones sobre los medios de implementación, plantea un importantísimo conjunto de cuestiones sobre los océanos y los mares. El propio objetivo, sus metas y sus medios de implementación refuerzan y recalcan de nuevo la importancia y la urgencia de las obligaciones internacionales en vigor sobre los océanos y los mares dimanantes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) de 2012 y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que entró en vigor en 1994.

 

Cabe destacar en particular la meta 14.7, que insta a “de aquí a 2030, aumentar los beneficios económicos que los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos adelantados obtienen del uso sostenible de los recursos marinos, en particular mediante la gestión sostenible de la pesca, la acuicultura y el turismo”. Hace mucho tiempo que debería haberse prestado esta atención especial a aumentar los beneficios para los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos adelantados; con ello cambiará profundamente la consideración de las decisiones sobre la ordenación de los océanos y se pondrán de relieve sus repercusiones económicas y sociales.

 

Si bien podría haber “reformulaciones” de poca importancia para mejorar algunas de las disposiciones del Objetivo 14, considero que el conjunto es bastante bueno y la Asamblea General de las Naciones Unidas podría aprobarlo, en líneas generales, en su forma actual. Un elemento importante que podría añadirse, si procede, sería una disposición para fortalecer la gobernanza de los océanos, por ejemplo, reforzar los procesos de adopción de decisiones sobre los océanos y las costas, entre otras cosas promulgando leyes sobre los océanos y las costas y creando más capacidad.

 

Hay también otros Objetivos de Desarrollo Sostenible que están relacionados con el Objetivo 14 sobre los océanos y los mares y pueden utilizarse para ayudar a alcanzarlo, como por ejemplo los Objetivos propuestos 1 (pobreza), 2 (seguridad alimentaria), 6 (agua y saneamiento), 7 (energía), 8 (crecimiento económico), 9 (infraestructuras), 10 (reducción de la desigualdad), 11 (ciudades y asentamientos humanos), 12 (consumo y producción sostenibles), 13 (cambio climático), 15 (biodiversidad) y 17 (medios de implementación y alianzas). Este era exactamente el objetivo de la propuesta del grupo de trabajo abierto, tal como se señala en la introducción del documento: estos objetivos “constituyen un conjunto integrado e indivisible de prioridades mundiales para el desarrollo sostenible (…). Las metas y los objetivos integran los aspectos económicos, sociales y ambientales y reconocen los vínculos que existen entre ellos para lograr el desarrollo sostenible en todas sus dimensiones”1.

 

Las negociaciones intergubernamentales sobre la agenda para el desarrollo después de 2015 continuarán hasta agosto de 2015, momento en que podrían realizarse revisiones y modificaciones de la propuesta. La aprobación de este conjunto de objetivos, metas y medios de aplicación mundiales, que influirán profundamente en el rumbo futuro de todos los asuntos relacionados con el desarrollo sostenible, tendrá lugar en septiembre de 2015 en la Cumbre de las Naciones Unidas dedicada a la agenda para el desarrollo después de 2015. Por tanto, es importante que los Estados Miembros y la sociedad civil sigan manifestando su apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular al Objetivo 14 sobre los océanos y los mares, y que comiencen a planificar su aplicación.

 

Agradecimientos a Miriam Balgos, Alexis Martin y Erica Wales.

 

Notas

 

1 Naciones Unidas, Informe del Grupo de Trabajo Abierto de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, 12 de agosto de 2014 (A/68/970).

2 Presidenta del Foro Mundial sobre los Océanos, Profesora y directora del Centro Gerard J. Mangone de Política Marina de la Facultad de la Tierra, el Océano y el Medio Ambiente de la Universidad de Delaware (Estados Unidos de América).



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