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Mexicanas por los océanos del mundo: un épico viaje de polo a polo

Mexicanas por los océanos del mundo: un épico viaje de polo a polo

Jackeline Zamora

Ciudad de México, México, 26 de marzo de 2020, Greenpeace.- “Esto es real. Estoy aquí” digo para mis adentros mientras veo a la distancia mi primer iceberg. Es impresionante. El barco Esperanza ha partido desde Ushuaia, Argentina y después del Pasaje de Drake, conocido por su rudo tránsito, oficialmente estamos en aguas Antárticas.

Al contarle mi emoción al Capitán, él sonríe y dice: “Prepárate, porque veremos más icebergs y mucho más grandes.”

Jackie Zamora en la Antártida, en la última parte de la expedición de Polo a Polo

Estar aquí puede resultar abrumador, pues es tanta la belleza que no sabes a dónde mirar. La Antártida tiene magia. Aire puro. Vida. Mientras admiro todo con felicidad me llega la realidad de golpe. Este lugar está en peligro.

Una expedición por los océanos para documentar y actuar

Los barcos de Greenpeace comenzaron la expedición “Pole to Pole” en abril de 2019 para documentar, investigar y actuar sobre las principales amenazas en los océanos del mundo. Yo soy parte de las 3 mexicanas que participaron en esta misión.

Para llegar a la Antártida, en donde estoy ahora, a bordo del barco Esperanza, hubo un largo recorrido, pues como la campaña lo dice, esta expedición es de Polo a Polo y comenzó en el norte. El Ártico. En esta primera parada es donde se sumó la mexicana Adriana López, quien se encargó de la logística en el barco Esperanza donde hubo mucho trabajo con un grupo de científicos que investigaban los impactos del cambio climático en el océano Ártico. Aquí la puedes ver manifestándose por la protección de nuestros océanos.

Adriana Chow desde la expedición en el Ártico manifestándose por la protección de nuestros océanos

En los barcos de Greenpeace procuramos tener a bordo a voluntarios de todo el mundo, para ayudar en la cubierta o como asistentes de cocina. En esta expedición contamos con varios voluntarios de América Latina, de países como Argentina, Chile y por supuesto, México. En la segunda parada es donde se sumó la voluntaria mexicana Samantha, para la etapa “Ciudad Perdida” en el Atlántico. La Ciudad Perdida es una formación de chimeneas hidrotermales que se elevan sobre el fondo marino y pueden contener pistas sobre la evolución de la vida. Sin embargo, se encuentra amenazada por la minería en aguas profundas y esto puede causar daños irreparables.

Las siguientes etapas fueron el Mar de Sargazo y el Amazonas en donde además de estudiar la fauna marina, realizamos varios estudios para documentar los impactos de los plásticos y microplásticos.

Samanta, voluntaria deckhand en barco Esperanza

Meses después, el barco Arctic Sunrise viajó al oeste de África, donde documentamos los impactos de la industria pesquera y su falta de regulación. De esa etapa me llevo momentos impactantes y dolorosos, no ha sido fácil ver prácticas tan destructivas en el mar. Vi muchos tiburones luchando por su vida y morir, tal como lo contó Sam en este blog. Millones de tiburones son capturados y asesinados cada año. Los barcos pesqueros les llaman capturas “accidentales” pero promueven el lucrativo comercio de aletas de tiburón.

Finalmente, después de casi un año de expedición, llegamos a la última parada, el corazón de los océanos: La Antártida. Los efectos del cambio climático han tenido un impacto en el krill, la base de la red alimentaria en esta zona. Esto podría causar efectos devastadores en las ballenas, pingüinos y más especies que aquí habitan. Los resultados de nuestra investigación nos han roto el corazón: algunas colonias de pingüinos han disminuido hasta en un 70%.

Colonia de pingüinos en la Antártida

Esta expedición por los océanos del mundo tuvo 7 etapas. Yo estuve a bordo durante 5 y a pesar de que me encontré con paisajes y animales maravillosos, más que nunca siento la urgencia de proteger nuestros océanos, pues he visto de cerca las múltiples amenazas a las que nos enfrentamos. ¿Cómo podemos actuar? Hay un rayo de esperanza: lograr un Tratado Global de los Océanos. Solo un 3% está protegido, pero con este Tratado se podría proteger más del 30% de para el año 2030. ¡Únete y exige este Tratado con nosotros!

Haremos todo lo posible para que esto suceda, pero no podemos lograrlo sin tu apoyo. En esta misión no estamos solo 3 mexicanas. Estamos todas y todos los mexicanos que queremos un mundo mejor, los que amamos al planeta, los que queremos ayudar.

Desde la Antártida te lo agradezco y estoy segura que todos los animales que le llaman hogar a este maravilloso lugar, te lo agradecen aún más.



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