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La biodiversidad toca todos los aspectos de nuestras vidas, entonces, ¿por qué se ha ignorado su pérdida?

La biodiversidad toca todos los aspectos de nuestras vidas, entonces, ¿por qué se ha ignorado su pérdida?

Robert Watson

Londres, Inglaterra, 19 de septiembre de 2019, The Guardian. – La evidencia es inequívoca: la biodiversidad, importante por derecho propio y esencial para las generaciones actuales y futuras, está siendo destruida por las actividades humanas a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Los gobiernos de todo el mundo reconocieron esto en la Cumbre de la Tierra en Brasil en 1992 y establecieron el Convenio sobre la Diversidad Biológica para proteger y conservar la biodiversidad. Pero la situación se ha vuelto cada vez más grave. He presidido o copresidido tres evaluaciones internacionales sobre el estado del conocimiento de la biodiversidad, y todos han repetido el mismo mensaje: lo estamos destruyendo a un ritmo alarmante. Cada vez que hemos llamado a la acción, solo para ser ignorados en gran medida.

La pérdida continua de biodiversidad no es solo un problema ambiental. Se corre el riesgo de socavar el logro de la mayoría de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU. Es fundamental para el desarrollo, a través de la seguridad alimentaria, hídrica y energética. Tiene un valor económico significativo, que debe ser reconocido en los sistemas contables nacionales. Es un problema de seguridad en la medida en que la pérdida de recursos naturales, especialmente en los países en desarrollo, puede generar conflictos. Es un problema ético porque la pérdida de biodiversidad perjudica a las personas más pobres, exacerbando aún más un mundo ya injusto. Y también es una cuestión moral, porque no debemos destruir el planeta vivo.

Además de desempeñar un papel fundamental en el suministro de alimentos, fibra, agua, energía, medicamentos y otros materiales genéticos, la biodiversidad es igualmente importante en la regulación del clima, la calidad del agua, la contaminación, la polinización, las inundaciones y las mareas de tormenta. Tiene un valor social vital, proporcionando bienestar al caminar a través de bosques o ríos, o espacios verdes en las ciudades.

Desde 1970, las actividades humanas han destruido y degradado bosques, praderas, humedales y otros ecosistemas y alterado significativamente el 75% de la superficie terrestre sin hielo. La mayoría de los océanos están contaminados con plásticos, y se ha perdido más del 85% del área de humedales. Esta destrucción de los ecosistemas ha llevado a un millón de especies (500,000 animales y plantas y 500,000 insectos) en peligro de extinción, aunque muchas se pueden prevenir si mejoramos nuestro manejo de la biodiversidad.

El mayor impulsor de la pérdida de biodiversidad en la tierra en las últimas décadas ha sido el cambio en el uso de la tierra, principalmente la conversión de hábitats nativos vírgenes en sistemas agrícolas para alimentar al mundo, mientras que los océanos se sobreexplotan. Esto ha sido impulsado en gran parte por una duplicación de la población mundial, un aumento de cuatro veces en la economía global y un aumento de diez veces en el comercio.

El desafío es transformar nuestras prácticas agrícolas y pesqueras, muchas de las cuales son insostenibles hoy en día, en las que producen los alimentos que necesitamos mientras conservamos la biodiversidad. Para la agricultura, esto significa utilizar prácticas agroecológicas sostenibles; menos productos químicos, fertilizantes y pesticidas; y protección de suelos y polinizadores.

La crisis climática y la pérdida de biodiversidad son problemas que se afectan mutuamente. El calentamiento global afecta negativamente la variabilidad genética, la riqueza de especies y los ecosistemas. La pérdida de biodiversidad puede afectar negativamente el clima: la deforestación aumenta la abundancia atmosférica de dióxido de carbono, por ejemplo, un gas de efecto invernadero. Por lo tanto, es esencial que los problemas de pérdida de biodiversidad y la crisis climática se aborden juntos.

Hasta la fecha, la crisis climática ha recibido la mayor atención. La atención limitada sobre la biodiversidad tiende a centrarse en salvar grandes animales carismáticos, en lugar de informar al público sobre la importancia de la biodiversidad para la vida humana.

En 2010, los gobiernos de todo el mundo acordaron un conjunto de 20 objetivos para 2020 para proteger la biodiversidad: los objetivos de Aichi. Desafortunadamente, la mayoría de los países, incluso en Europa, no los lograrán. Los gobiernos se reunirán en Kunming, China, el próximo año para establecer un plan de acción. Será un hito crítico ver si existe la voluntad política para implementar los cambios transformadores necesarios. El desafío es inmenso, pero puede cumplirse si los países actúan individual y colectivamente.

Los negocios como siempre y los escenarios que se centran en el crecimiento económico y la competencia regional conducirán a una pérdida continua de biodiversidad. Las prácticas de consumo sostenible pueden ralentizar, pero no eliminar por completo, la pérdida futura de biodiversidad, en parte porque el calentamiento continuará en todos los escenarios.

Los cambios incrementales no serán suficientes.

Se necesitan esfuerzos concertados para abordar las causas del deterioro de la naturaleza: mala gobernanza, sistemas económicos insostenibles, desigualdades, falta de planificación e incentivos intersectoriales, narrativas y valores sociales insostenibles. Necesitamos alejarnos del paradigma limitante del crecimiento económico que prioriza el PIB y reconocer los valores sociales de la biodiversidad y los costos sociales de la degradación ambiental. También debemos eliminar los subsidios perjudiciales para la agricultura, la energía y el transporte e incentivar la producción sostenible.

Los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil deben trabajar juntos para abordar la crisis climática inducida por el hombre y la pérdida de biodiversidad.

¿Hay espacio para el optimismo? Si.

La juventud de hoy está de pie y exige acción. Las huelgas y marchas escolares están enviando un mensaje alto y claro: “Estás destruyendo nuestro futuro, exigimos acciones ahora”. Todos los que vivimos en una sociedad democrática debemos votar por los políticos que se preocupan por estos temas.

• Robert Watson es el ex presidente de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política para la Biodiversidad y los Servicios del Ecosistema


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