Últimas noticias

Hawái ha prohibido estos dos filtros solares pero su crema puede tenerlos, ¿debería evitarlos?

Hawái ha prohibido estos dos filtros solares pero su crema puede tenerlos, ¿debería evitarlos?

BRENDA CHÁVEZ

Honolulu, Hawai, 13 de junio de 2018, El País.- La playa de Hanauma Bay es un paraíso en la Tierra y uno de los destinos turísticos más populares en Honolulu (Hawái). Sus aguas cristalinas de color turquesa enmarcadas por un arrecife de coral en el que habita una fauna marina única —con más de 400 especies, el pez típico del estado norteamericano, el humuhumunukunukuapua’a— conforman un espacio natural protegido al que acuden cada año casi un millón de bañistas. Unos 2.600 visitantes diarios de media que vierten 190 kilos anuales de crema solar al mar.

En total, en los arrecifes de coral de todo el mundo se quedan 14.000 toneladas anuales de este ungüento que los debilita, inmoviliza y los vuelve blancos y escuálidos, especialmente cuando contiene filtros químicos como la oxibenzona y el octinoxato. El uso de estas sustancias está actualmente permitido en la cosmética y de hecho están presentes en muchas lociones por su bajo coste; pero desde mayo, no podrán utilizarse en las playas de Hawái.

No son solo los corales, ni hace falta irse a Hawái para observar las consecuencias de estas sustancias. Como disruptores endocrinos, alteran el sistema hormonal de animales —sobre todo de especies marinas— y también el de los humanos, aumentando, entre otros efectos, el riesgo de padecer “determinados tipos de cáncer hormonodependientes”, según Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la Fundación Alborada, directora de la Cátedra de Patología y Medio Ambiente de la Universidad Complutense de Madrid y experta en Medicina ambiental.

Así se resume su funcionamiento, según las conclusiones de los estudios que explicamos a continuación: los filtros químicos penetran en nuestro organismo y se acumulan en los tejidos, pues ni se reabsorben ni se expulsan. Esto afecta también a las especies animales introduciéndose en la cadena alimentaria (es decir, nos comemos las sustancias químicas que les hemos echado antes). Y lo que es más, estos filtros permitidos por la UE se metabolizan dentro de nuestro organismo en otras sustancias que sí están prohibidas y que, al igual que las primeras, se acumulan hasta el punto de que pueden llegar al feto humano a través del semen, la placenta y de la leche materna.

También están en los huevos de las aves de Doñana (a través de sus madres)

Un estudio de la científica del CSIC Silvia Díaz-Cruz, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), con la colaboración del Hospital de Sant Joan de Déu, de Barcelona, demostró en 2016 que estas sustancias, además de encontrarse en la orina humana, el esperma e incluso en leche materna, como se había documentado con anterioridad, se acumulaba también en la placenta de las embarazadas.

Y no solo las dos benzofenonas permitidas en los cosméticos por la UE (oxibenzona o BP-3 y la BP-4). Los investigadores hallaron otras que, según explicaba la directora del estudio, “son resultado de la metabolización. Ello indica que estos compuestos y sus metabolitos no se excretan en su totalidad sino que se acumulan en los tejidos, con consecuencias aún desconocidas”.

En una investigación más reciente, Díaz-Cruz y su equipo encontraron restos de filtros químicos solares en los huevos de las aves de Doñana. “Este hallazgo es relevante porque demuestra que, si está en el huevo, antes de que el ave se haya desarrollado y se haya expuesto al medio ambiente, es porque la madre ha transferido el contaminante antes de la puesta”, explica la investigadora.

 

Efectos en nuestra salud: de endometriosis a mayor riesgo de cáncer

Pilar Muñoz-Calero explica que ambas sustancias son omnipresentes en el medio ambiente y en especial en los ecosistemas acuáticos y explica sus efectos: “De la oxibenzona y de sus metabolitos se han documentado efectos mutagénicos, es decir que pueden unirse al ADN formando aductos —formas alteradas de ADN que suelen servir para la detección precoz del cáncer— que impiden la formación del aminoácido correspondiente [imprescindibles para todos los procesos metabólicos del organismo: ayudan a descomponer los alimentos o a reparar tejidos, entre muchas funciones]”, explica.

Raquel Novo, jefa del Servicio de Dermatología de los hospitales universitarios HM Montepríncipe y HM Puerta del Sur, añade que “se asocia a reacciones fotoalérgicas. Se absorbe por la piel pudiendo pasar a la leche materna, además altera el equilibrio de los ecosistemas marinos, produce alteraciones en el ADN de algunas algas (causando la muerte de unas y el crecimiento de otras) y de los arrecifes de coral adultos favoreciendo su decoloración y muerte”.Además ambas sustancias “pueden tener un efecto procancerígeno al comportarse como estrógenos en el cuerpo”, advierte Muñoz-Calero: “Se asocian al desarrollo de cánceres hormonodependientes —mama, ovarios, tiroides, etcétera— y a enfermedades relacionadas con la fertilidad (endometriosis, leiomiomas uterinos o descenso de la fertilidad). Una terrible contradicción: usamos oxibenzona, otras benzoquinonas y octinoxato para protegernos de las mutaciones que puede producir la radiación ultravioleta del sol y resulta que tienen efectos mutagénicos y cancerígenos”, destaca.

Y, ¿qué pasa si estos componentes pasan al bebé?: “Pueden sufrir sus efectos de adulto, como ocurre con todos los disruptores endocrinos”, narra Muñoz-Calero, quien comenta: “Damos con ellos en piscinas o jacuzzis en concentraciones de partes por millón superior a la que genera los efectos sobre los organismos acuáticos. Si se unen al cloro pueden formar sustancias de mayor toxicidad como el cloroformo”.

Lo que debemos mirar en la etiqueta de los protectores solares

La oxibenzona y el octinoxato están presentes en muchas lociones solares por su bajo coste, y se expresan en la etiqueta con diferentes fórmulas. Para la oxibenzona, del grupo de las benzofenonas, puede aparecer también como benzofenona (BP-3) o por su nombre completo, 2-hydroxy-4-methoxyphenyl-phenylmethanone, y puede ir acompañado de su hermana la BP-4. Son las dos únicas de esta familia cuyo uso en cosméticos permite la Unión Europea. El octinoxato puede aparecer también como metoxicinamato de octilo u OMC.

La oxibenzona está presente también en champús (incluso de bebés), sales de baño, aceites corporales, cremas para el afeitado, hidratantes, reafirmantes, cremas de noche, espumas, acondicionadores… “Sus efectos se producen en concentraciones muy bajas: en un billón de partículas de agua con que una sea de oxibenzona se da ese efecto alterador hormonal. Algo dramático para nuestros mares y para nosotros”, recalca Muñoz-Calero.

 

Pese a todo Novo nos tranquiliza: “Estas sustancias no están presentes en todos; los protectores minerales —solo con filtros físicos— son muy seguros para nuestra salud porque no se absorben y también para el medio ambiente. Además hay filtros químicos sin ellas, en caso de duda el dermatólogo recomendará el más adecuado”, señala.

El sello que nos asegura que la crema no lleva químicos perjudiciales

Además Muñoz-Calero recomienda protegerse del sol con sombreros y ropa adecuada: “En las horas más seguras se puede tomar un ratito sin protección, pues esta además impide absorber vitamina D y el sol es su mayor y mejor fuente. Investigaciones científicas recientes relacionan los bajos niveles de esa vitamina con diversos cánceres (colon, próstata, páncreas, pulmón, mama), enfermedades musculo-esqueléticas, autoinmunes, ginecológicas, cardiovasculares o inmunológicas. Unas concentraciones adecuadas protegen frente al cáncer”, asevera.

Marga Rodán, ingeniera agrónoma especialista en el sector ecológico y en consumo responsable, cocreadora de la Red Ecoestética y fundadora del espacio de divulgación Econsentidos añade: “Los protectores solares econaturales certificados son la mejor opción, están libres de esos componentes, actúan como una pantalla física formando una película que hace que los rayos reboten sobre nuestra piel por sus filtros minerales (óxido de zinc y dióxido de titanio) de mayor tamaño que las nanorpartículas”.

Además, existe una certificación para solares que respetan la biodiversidad marina, Ecolcare: “Verifica que los filtros usados son físicos y que la loción no lleva químicos perjudiciales para las especies marinas”, asegura Roldán, quien también aconseja “apostar por una buena nutrición cutánea, evitar exposiciones innecesarias al sol, y emplear el sentido común que es la mejor protección solar”.

Sobre el octinoxato, Novo explica que “sirve para bloquear la radiación ultravioleta B (UVB) pero tiene un efecto disruptor endocrino —sin ser una hormona puede alterar el funcionamiento de algunas nuestras—, es bioacumulativo y puede aumentar la absorción de otras sustancias. Se encuentra en la leche materna de muchas mujeres, además contamina los ríos afectando a las poblaciones de peces y más animales acuáticos. Es uno de los filtros más problemáticos junto con la oxibenzona usada para la radiación UV-A aunque cada vez menos”.


Tags asignados a este artículo:
crema bloqueadoraHawáimundo

Artículos relacionados

Castores liberados en Forest of Dean como solución a las inundaciones

Gloucestershire, Reino Unido, 24 de julio de 2018, The Guardian.- Cuatrocientos años después de la caza del castor hasta la

La antesala de los Nobel premia a Médicos Sin Fronteras y a tres científicos

Los galardones reconocerán la lucha contra el ébola e importantes descubrimientos en los mecanismos de protección del ADN y en

Fracking puede haber causado terremoto en Corea del Sur – estudio

Washington, DC, 28 de abril de 2018, The Guardian/Science.- Según un estudio publicado en la revista Science, uno de los