Hallazgo de osamentas de 60 mamuts y 15 enterramientos humanos en Aeropuerto Felipe Ángeles, registran 30 mil años de prehistoria

Hallazgo de osamentas de 60 mamuts y 15 enterramientos humanos en Aeropuerto Felipe Ángeles, registran 30 mil años de prehistoria

Zumpango, Estado de México, México, 22 de mayo de 2020, México Ambiental.- Los hallazgos paleontológico y antropológico no son fortuitos, y tampoco eran inesperados. Al realizar obras de construcción en los terrenos donde se construye el Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles –antes ocupados por la Base Aérea Militar de Santa Lucía–, los trabajadores descubrieron cientos de huesos y evidencias de ocupación humana. Por eso se reportaron al Instituto Nacional de Antropología e Historia, quienes desplegaron todos los recursos para montar un campamento donde se ha logrado, hasta ahora, recuperar osamentas de unos 60 mamuts (Mammuthus columbi), y 15 enterramientos humanos de la época prehispánica.

El trabajo en campo es coordinado y participan elementos de la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Los nuevos descubrimientos serán determinantes para entender los procesos de ocupación humana en la gran Cuenca de México, pero también para reescribir la historia ambiental de este espacio geográfico y social, con una alta densidad poblacional y una demanda de recursos naturales, que ya se notaba desde los tiempos prehistóricos.

Hasta el momento, los técnicos y especialistas de diferentes disciplinas científicas del INAH han abierto 23 frentes de exploración en los terrenos donde se construye la instalación aeroportuaria, como parte de un proyecto de salvamento arqueológico y paleontológico, el cual se lleva a cabo con el respaldo logístico y financiero de la Sedena, y se desarrolla en apego a la legislación en la materia.

El coordinador nacional de Arqueología del INAH, Pedro Francisco Sánchez Nava, informó que los restos óseos se localizaron en tres áreas de exploración y están en desarrollo procesos de estabilización, análisis y clasificación de los materiales, por lo que aún no es posible determinar cuántas osamentas podrían estar completas, aunque hay estimaciones preliminares.

Refirió que una de las áreas de exploración se localiza en lo que fue la orilla del lago de Xaltocan, de ahí que las osamentas que resguarda estén mejor integradas anatómicamente, a diferencia de los elementos encontrados más dispersos en las dos áreas restantes, ubicadas hacia partes más profundas del otrora cuerpo lacustre.

Los ejemplares de mamuts, pertenecen a la especie Mammuthus columbi, que era muy abundante en Norteamérica durante el Pleistoceno, una era geológica concluida hace 12,000 años (y que, para los expertos, coincide también con la extinción de la megafauna); los restos, incluyen ejemplares machos, hembras y crías, los cuales, probablemente, murieron al quedar atascados en el lago, debido a que su profundidad variaba e, incluso, llegaba a desecarse hasta quedar convertido en un espacio pantanoso.

A diferencia del contexto inédito de caza de mamuts descubierto por el INAH en el municipio mexiquense de Tultepec, en noviembre de 2019, la megafauna de Xaltocan, localizada a profundidades que median entre los 80 centímetros y los 2.5 metros, no presenta huellas de cacería humana o acomodos antropogénicos, por lo que hasta ahora se desestima que pudiera el registro temporal de una estrategia de caza. Sin embargo, no se descarta que los humanos hayan aprovechado a estos pesados animales, una vez que quedaban atascados en el fango y quedaron inhabilitados físicamente para defenderse, o huir.

Sánchez Nava, en conjunto con Salvador Pulido Méndez, director de Salvamento Arqueológico del INAH, comentaron que estos ejemplares han sido descubiertos desde octubre de 2019 a la fecha y han sido explorados por un grupo en el que participan más de 30 arqueólogos, y tres restauradores, liderados por el doctor Rubén Manzanilla López. La especialización y profesionalismo, garantizar la correcta extracción para posteriores estudios, y permitirá determinar sus temporalidades, dietas y patologías, entre otros aspectos.

Salvador Pulido Méndez detalló: “Hasta el momento, en los terrenos no se han registrado hallazgos que lleven al replanteamiento de la obra en construcción, ni total ni parcialmente. Más bien, los trabajos han permitido al INAH una coyuntura de investigación en un espacio donde, si bien se sabía de la existencia de vestigios óseos, no se había tenido la oportunidad de localizarlos, recuperarlos y estudiarlos”.

Respecto a los 15 entierros humanos del periodo prehispánico también descubiertos en la zona donde se escarban los huesos de mamut, los arqueólogos señalan que pertenecerían a agricultores que fueron inhumados domésticamente, ya que algunos estaban acompañados de ollas, cajetes y figurillas de barro, como la de un perro.

El equipo en campo, liderado por el arqueólogo Manzanilla López, ha propuesto algunas hipótesis de campo. Por ejemplo, señalaron que la presencia teotihuacana en el sitio, no fue muy significativo, y la continuidad del asentamiento ocurrió principalmente hacia el periodo Epiclásico (750 – 950 d. C.), de acuerdo con los tipos cerámicos del complejo denominado Coyotlatelco.

Hacia el periodo Posclásico (950 – 1521 d.C.), fue cuando se estableció el señorío de Xaltocan, del cual se han encontrado vestigios asociados en los terrenos ahora explorados, consistentes en cerámicas de tipo azteca. Los enterramientos, sobre los cuales también se profundizará en gabinete, pertenecerían a esta última fase de ocupación.

Pedro Francisco Sánchez Nava in dicó que “… la historia del lago Xaltocan y de la región de Santa Lucía es fascinante”, por lo que se ha considerado la propuesta de habilitar el casco de la antigua hacienda de Santa Lucía como un museo de sitio integrado al Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles.

Este inmueble, de acuerdo con información de la Sedena, tiene sus antecedentes más tempranos en 1576, con una fundación atribuida al jesuita Pedro Sánchez. Al final del siglo XVIII, con la expulsión de dicha orden religiosa de la Nueva España, el predio pasó a manos de Pedro Romero de Terreros, primer Conde de Regla.

En la época independiente fue propiedad del gobierno mexiquense, que la cedió a la federación para establecer allí la Base Aérea Militar N° 1, inaugurada en 1952, para absorber y ampliar la función del campo de aviación militar de Balbuena.

“La propuesta es que el casco de la hacienda, el cual fue bien conservado por la Sedena, con modificaciones reversibles y cuidadosas, se convierta en un espacio de divulgación, donde podamos mostrar a quienes arriben al aeropuerto, no solo mamuts, sino también vestigios de la ocupación teotihuacana, del paso de los mexicas, de la historia jesuita durante la evangelización y, en general, del devenir de la región y de la construcción de nuestro país”, concluyó Sánchez Nava.


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