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Félicette: la gata que salió de las calles de París para viajar al espacio

Félicette: la gata que salió de las calles de París para viajar al espacio

J.M.A.

Madrid, España, 20 de octubre de 2018, El País. – Laika, la primera perra enviada al espacio en 1957, se llevó toda la fama, pero en el mundo animal no fue la única pionera en el espacio. Félicette fue seleccionada entre 14 ejemplares de felinos hace ahora 55 años para un viaje inimaginable para una gata callejera de París: sobrevolar la superficie terrestre a 157 kilómetros de altura.

Tarjeta de agradecimiento con la imagen de Félicette, con el texto “gracias por participar en mi éxito”

El 18 de octubre de 1963 despegaba de la base francesa de Colomb-Béchar, en el Sáhara argelino, el cohete Véronique AG1. A bordo, la única pasajera era Félicette, a quien esperaba un recorrido de apenas 10 minutos. Ese tiempo era suficiente para alcanzar los 157 kilómetros de altura, en plena ionosfera. Félicette llegó a esa cota viajando a seis veces la velocidad del sonido.

De malvivir en las calles parisinas, Félicette pasó a experimentar, aunque solo durante cinco minutos, una sensación vedada para la inmensa mayoría de humanos: flotar grácilmente en el interior de un cohete. Eso sí, antes había tenido que pasar por un desagradable entrenamiento, similar al de los astronautas, que la expuso a grandes fuerzas de aceleración.

El experimento espacial, pensado precisamente para analizar los efectos de la ausencia de gravedad en los seres vivos, tuvo mejor final que el de Laika, que murió por el sobrecalentamiento de su nave horas después del lanzamiento. Félicette, en cambio, regresó sana y salva a tierra tras salir despedida del cohete en una pequeña cápsula dotada de paracaídas.

Félicette posa tras su viaje con algunos participantes en la misión.

El hito de Félicette permitió a los franceses competir brevemente con la URSS y su Laika, y con Estados Unidos y su chimpancé Ham. Francia había creado la tercera agencia espacial civil del mundo, tras la norteamericana y la soviética. El año pasado, una iniciativa en el portal de crowdfunding Kickstarter, recaudó casi 50.000 euros, donadas por un total de 1.000 personas, para ubicar en París una escultura en bronce de la gata callejera que más alto llegó en la vida.


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