Estudian zonas arqueológicas de Sinaloa con el dron Bitachi I

Estudian zonas arqueológicas de Sinaloa con el dron Bitachi I

La aeronave está equipara con una cámara que captura imágenes y videos en alta definición. El dron Bitachi I ha volado sobre los sitios prehispánicos de Las Labradas y Cerro de la Máscara

Culiacán, Sinaloa, México, 20 de junio de 2015, México Ambiental.- Un vehículo aéreo no tripulado (UAV, por sus siglas en inglés y conocidos como drones) vuela a 400 metros de altura sobre las zonas arqueológicas de Las Labradas y Cerro de la Máscara, en Sinaloa, equipado con una cámara que captura imágenes y videos en alta definición. La intención es reconocer con precisión los sitios prehispánicos que cuentan con áreas de petroglifos, e identificar los lugares donde hubo asentamientos humanos.

Empleado por vez primera en Sinaloa para la investigación arqueológica, con la colaboración del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y su laboratorio AntropoSIG, la aeronave ayudará a conformar un Sistema de Información Geográfica (SIG) de Las Labradas y tener un mapa completo del sitio arqueológico Cerro de la Máscara. Estos elementos serán la base del expediente técnico y legal para promover la declaratoria federal de este sitio como zona de monumentos arqueológicos.

El arqueólogo Joel Santos Ramírez, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dijo que el sobrevuelo del dron Bitachi I (avispón en lengua yoreme), comprobó que será de gran beneficio para la arqueología el uso de esta tecnología que ya ha sido empleada en otras partes del mundo para fines similares.

Los arqueólogos Israel Hinojosa Baliño (CIESAS-AntropoSIG) y Giorgia Marchiori (CAIE-Centro Arqueológico Italia Egipto) indicaron que con los vuelos realizados se tomaron secuencias fotográficas y videos en alta definición. Los lentes de la cámara son de ojo de pez, por lo que es el espacio que se abarca es muy amplio.

Cuando el dron realiza el recorrido (durante unos 20 minutos), la información llega en forma directa a una tableta, donde se ve todo cuanto se filma y fotografía. Después, con fotogrametría, se reconstruye de manera tridimensional el sitio y se generan una ortofoto y un modelo de elevación digital para identificar rasgos topográficos.

Joel Santos comentó que a partir de este trabajo se podrá contar con un mapa muy preciso de Las Labradas -donde llevan seis años de investigación incluyendo este año- que abarca una superficie de 17 hectáreas y del área nuclear de petrograbados, que suman alrededor de 640; de éstos, algunos podrían tener al menos 4,000 años de antigüedad y serían del periodo Arcaico.

Explicó que las fotos posibilitarán tener un plano fidedigno de Las Labradas, de las rocas volcánicas que están en la playa formadas por el derrame de lava que llegó al mar e incluso de las rocas que están mar adentro y que hasta ahora no se habían podido ver. Pero lo más importante para la investigación es que “… tendremos los grabados rupestres muy bien georreferenciados con sus cédulas y coordenadas. Habíamos hecho un antiguo plano pero de manera rudimentaria, y ya con esta tecnología es mucho más preciso”.

Todo esto dará lugar a un SIG para Las Labradas, que permitirá un registro muy completo del sitio y del área nuclear y, con ello, establecer configuraciones tipológicas de grabados “… no como lo estábamos haciendo, porque no teníamos una perspectiva completa; los veíamos de manera dispersa y sin asociación, pero este aparato nos permite entender mejor la zona y las relaciones que hay entre los grabados”, indicó el experto adscrito al Centro INAH Sinaloa.

El especialista comentó que se intentará hacer tomas en distintas épocas del año para observar los cambios de la marea: cuando ésta sube, deposita gran cantidad de arena y no se aprecian las rocas ni los grabados, pero en junio el mar se lleva toda la arena, dejando ver más expresiones rupestres. Con el dron se podrán vigilar estos cambios, saber hasta dónde llega el mar e identificar los daños que ocasiona a los petrograbados.

En paralelo se hizo una secuencia de fotografías y de video de dos sitios ubicados en diferentes extremos, uno se encuentra en el sur: La Flor del Océano, y el otro en el norte: El Yugo. “Con el dron pudimos ver los sitios como nunca los habíamos visto e interpretarlos de manera diferente: ambos están en dos esteros, dos zonas de marisma, donde los cuerpos de agua posibilitaron los asentamientos humanos y el desarrollo de la caza y la pesca en épocas antiguas. Las imágenes, excepcionales, nos permiten observar cómo fue la apropiación de estas zonas en función de las fuentes de alimentos”, detalló.

La máquina también se emplea en el Cerro de la Máscara, ubicado al norte de Sinaloa en el municipio de El Fuerte, para elaborar la poligonal de protección y un mapa del mismo sitio, además del registro tridimensional de los petrograbados y de los asentamientos humanos. El proyecto es dirigido por el arqueólogo Julio Vicente López.

El uso del dron Bitachi I en la primera temporada de campo ha sido de gran ayuda, porque el cerro tiene un terreno abrupto y accidentado, a diferencia de Las Labradas, que es más plano por ubicarse en la planicie costera.

Joel Santos Ramírez expresó que se trabaja en la integración del expediente técnico y legal para promover la declaratoria federal del sitio Cerro de la Máscara como zona de monumentos arqueológicos. Con el dron se supera la etapa en que, después de establecer declaratorias de zonas arqueológicas, se descubrían conjuntos que quedaban fuera de la poligonal a pesar de formar parte del sitio, debido a que la tecnología usada resultaba limitada para hacer un recorrido integral, refirió.

Como parte de esta investigación en Sinaloa, no sólo se estudian los grabados de las rocas, sino los asentamientos pretéritos. Por el momento se realizan los vuelos cuando no hay mucha vegetación y es posible observar desde el aire los espacios donde posiblemente hubo asentamientos.

En Chametla -ubicada en las márgenes del río Baluarte, donde hay asentamientos de grupos sedentarios- se localizó hace un año una tumba asociada a la tradición de tumbas de tiro. Es una región mucho más grande, con montículos que ocultan restos de viviendas arquitectónicas. “Nunca los hemos visto con la claridad necesaria para definirlos, por lo que el uso del dron sería de gran ayuda”, comentó Joel Santos.

La investigación en Las Labradas y Cerro de la Máscara es la primera que se realiza aplicando esta tecnología en la arqueología de nuestro país. En el siglo pasado se requería tomar fotografías oblicuas desde avionetas, en helicópteros o globos aerostáticos. En los años ochenta, el doctor Jaime Litvak fue uno de los precursores de estos análisis en México al intentar tomar fotografías con cámaras montadas en aviones dirigidos a control remoto. A comienzos del siglo XXI, las fotos satelitales y el internet revolucionaron estos estudios. Actualmente, el empleo de drones está encontrando un uso excepcional en la arqueología, desarrollando posibilidades inimaginables de estudio en el plano mundial.



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