En un contexto de acoso biotecnológico para su modificación genética, en México, los maíces nativos, son esencia de la biodiversidad alimentaria

En un contexto de acoso biotecnológico para su modificación genética, en México, los maíces nativos, son esencia de la biodiversidad alimentaria

Ciudad de México, México, 1 de octubre de 2020, México Ambiental.- Para el rescate y conservación de especies nativas, en 2009, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) inició la operación del Programa para Conservación de Maíz Criollo (PROMAC), aún vigente. La intención es reconocer que los maíces nativos, son la esencia de la biodiversidad alimentaria y deben protegerse.

Este programa de subsidios promueve la protección, conservación y recuperación de las variedades de maíces nativos y sus parientes silvestres en sus entornos naturales, así como los cultivos asociados a su siembra, como son la calabaza arota, calabaza sehualca, cacahuate, frijol yurimuni y sandia.

Un ejemplo del éxito, es trabajo desarrollado en el Área de Protección de Flora y Fauna Meseta de Cacaxtla donde hay una colaboración consistente con personas de las comunidades de Coyotitán, Cabazán, La Labor, El Tule, El Veladero y Toyhúa, del municipio del San Ignacio, Sinaloa, las que se dedican a la producción de maíz criollo.

Mientras que en el APFF Álamos – Río Cuchujaqui han resultado beneficiarias las comunidades que se encuentran asentadas dentro del Área Natural Protegida y su zona de influencia y que han sido beneficiarias por este programa son La Labor de Santa Lucía, Güirocoba, Santa Bárbara, Baboyahui, El tezal, La Higuera, La Aduana, La Tescalama, Cochibampo y Munihuaza.

El programa cobra aún mayor relevancia, ya que el maíz es uno de los cultivos más importantes en México y en el mundo, su cultivo y cosecha es una actividad ancestral que se ha convertido en una tradición para los productores.

Los beneficios de este programa de subsidios se aplican mediante proyectos en los municipios de algunas Áreas Naturales Protegidas de competencia federal, entre ellas en el Área de Protección de Flora y Fauna Meseta de Cacaxtla, en el Sur del estado de Sinaloa y el Área de Protección de Flora y Fauna Sierra de Álamos Río Cuchujaqui, al sur del estado de Sonora, ambas pertenecientes a la Regional Noroeste y Alto Golfo de California.

Entre algunas de las variedades de maíces criollos que se cultivan en Sinaloa son: chapalote, tabloncillo, tabloncillo de ocho y diez carreras, (Tuxpeño y Elotero de Sinaloa, entre otros. Mientras que en Sonora se cultivan la variedad de San Juan (vandeño), pinineo (tabloncillo perla), maíz blando (blando de Sonora), 8 Carreras (taboncillo), chapalote (chapalote), Mayobachi (onaveño), maíz rojo (vandeño) y maíz azul (vandeño). Entre estos, el maíz chapalote, es considerada como una de las variedades más antiguas de todas las existentes y se encuentra escasa en estos tiempos, sin embargo, se sigue cultivando en algunos otros estados como Durango y Chihuahua.

El cultivo de estas variedades de maíz es indispensable para los pobladores locales, pues su cosecha es fuente de ingresos económicos y consumo familiar.

Algunos de los apoyos otorgados van dirigidos al pago por la conservación in situ de maíces nativos y sus parientes silvestres, actividades para fortalecimiento comunitario, como ferias comunitarias, intercambios de experiencias, cursos de capacitación y bancos de semillas, así como inversión en proyectos productivos, mediante desarrollo de infraestructura y servicios para el fortalecimiento de la comercialización de los maíces, molinos, empacadoras y certificación de producción orgánica y apoyo para valor agregado a productos derivados.


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