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El águila real (Aquila chrysaetos), es una especie emblemática de México.

Ciudad de México, México, 14 de febrero de 2020, México Ambiental.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) vigila y cuida a más de mil especies diferentes de aves, de las cuales más de 300 se encuentran en alguna categoría de protección en la NOM-059-SEMARNAT-2010, entre ellas el águila real (Aquila chrysaetos).

El águila real es considerada una de las especies de su género con mayor tamaño. La hembra es más grande que el macho. Mide entre 90 centímetros y un metro, con una envergadura de 2.15 a 2.27 m y peso de 3.8 a 6.6 kilogramos.

Las dimensiones del macho varían entre 80 y 87 cm de longitud, con 1.82 a 2.12 metros de envergadura, y peso de 3.5 a 6.0 kilos; ambos presentan un plumaje color café. La cabeza y la nuca están cubiertas de plumas lanceoladas, color castaño amarillento.

El dorso es castaño obscuro con matices rojizos, mientras que las partes interiores son más claras. La cola es ligeramente más clara que el cuerpo. Posee plumas largas y anchas, cada una con una pequeña mancha blanquecina. En la hembra su longitud oscila entre 290 a 330 milímetros (mm), y en el macho de 267 a 310.

Su taxonomía es la siguiente:

Reino: Animalia

Phylum: Chordata

Clase: Aves

Orden: Falconiformes

Familia: Accipitridae

Nombre común: Águila Real

Nombre científico: Aquila chrysaetos

El pico es robusto y en forma de gancho. Esta es una característica distintiva de la especie. Las patas están emplumadas hasta la base de los dedos, los cuales son gruesos y cortos, de color amarillo.

Las garras son negras, extremadamente largas y fuertes con un largo del dedo posterior de entre 45.9 a 52.9 mm en el macho; en la hembra, de 49.8 a 63.4 mm. Los ojos castaños están semihundidos.

Su dieta se concentra principalmente en las liebres, aunque come otro tipo de presas como pequeños mamíferos y aves, incluyendo carroña cuando los primeros son escasos. 

El águila real se reproduce en zonas montañosas con áreas abiertas. Los nidos son colocados en árboles o acantilados de difícil acceso entre los 3 y 30 metros de altura. Comúnmente tiene dos o tres nidos utilizados alternativamente. Los construyen con ramas gruesas intercaladas con trozos de arbustos y hojas, recubiertos con material fino. Tienen forma de plataforma y pueden construirlos tanto la hembra como el macho.

En México la puesta de huevos ocurre entre enero y principios de febrero, aunque en ocasiones se   presenta en marzo. Ésta puede ser de uno a cuatro huevos. La incubación tarda de 43 a 45 días. Los pollos se mantienen en el nido entre 72 y 84 días antes de emprender su primer vuelo, el cual se realiza a mediados de julio y agosto.

Se distribuye principalmente en zonas áridas, semiáridas y montañosas con bosques templados, aunque prefiere ambientes templados. También en montañas cercanas a valles, laderas de montañas, cañadas y praderas. Pueden observarse ejemplares en ambientes cerrados y abiertos, aunque en zonas áridas y semiáridas se presenta en áreas abiertas.

La distribución del águila real abarca los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro y Oaxaca.

Se han reportado cinco zonas de anidación en Coahuila, 10 en Chihuahua, dos en Nuevo León, tres en San Luis Potosí, 22 en Zacatecas, cinco en Aguascalientes y dos en el centro del país.

El saqueo de nidos se presenta para fines comerciales y es un problema. Se sabe que los huevos son robados para coleccionistas o incubarlos, además de criar los pollos para tenerlos como mascotas o emplearlos en la cetrería.

Personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), ha identificado 19 Áreas Naturales Protegidas con observaciones confirmadas de la especie y tres áreas con avistamientos no confirmados, dentro de las que se encuentran las Reservas de la Biosfera de La Michilía, Mapimí, El Pinacate, Sierra la Laguna, El Vizcaíno, entre otros.

La principal causa del declive de las poblaciones de águila real en México es la pérdida o deterioro de su hábitat y la consecuente reducción en la disponibilidad de presas y sitios de anidación. Este fenómeno es ocasionado principalmente por la agricultura, la ganadería extensiva y la urbanización en zonas donde se distribuye la especie.

En una población poco perturbada el número promedio de polluelos producidos en cada nido es de 1.37. Un éxito reproductivo alto dado que el tamaño de puesta es de uno a cuatro huevos. Sin embargo, en sitios perturbados por la actividad humana esta cifra puede ser menor o igual a 0.4 polluelos por nido.

Lo anterior implica que, incluso en los mejores escenarios, el número de reproductores reclutados por año es bajo, pues los ejemplares de esta especie tardan de cuatro a siete años en llegar a la madurez sexual (Kochert et al., 2002) y un porcentaje de ellos no la alcanza.

Además de la pérdida del hábitat, existen actividades que influyen de manera directa en el riesgo que corre la especie, entre ellas: el saque de nidos, cacería, el envenenamiento y la electrocución.

Este problema se ha vuelto una barrera para la investigación. Se ha llegado al punto en que la información sobre ocurrencia de águilas y nidos no se publica, como medida preventiva para evitar que los saqueadores encuentren los nidos con mayor facilidad.

En 1983 se llevó instauró el programa “El Águila Real (Aquila chrysaetos) Prospección de su Distribución y Hábitos” por parte de la extinta Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue), que dio como resultad la identificación de más de veinte áreas de anidación –dos años más tarde– en los estados de Zacatecas, Durango y San Luis Potosí.

La cacería de estos ejemplares en México es considerada ilegal. Incide en la disminución de las poblaciones de águila real, que son cazadas para tenerlas como trofeo o bien para fines ornamentales. A lo anterior se suma la caza derivada de mitos populares que consideran al Águila Real como una amenaza para el ganado, la fauna doméstica e incluso para los miembros menores de las familias de ganaderos, principalmente de pastores de cabras. Otra situación que afecta indirectamente a las águilas reales, es la cacería desmedida de especies de las cuales se alimenta, como conejos, liebres y otras, como el perrito llanero.

En 1994 el águila real fue incluida como especie en peligro de extinción en la lista de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994.

En 1998 se constituyó el Subcomité Técnico Consultivo para la Protección, Conservación y Recuperación del Águila Real (Subcomité), como parte del Programa de Conservación de Vida Silvestre y Diversificación Productiva del Sector Rural de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap).

En coordinación con el Instituto Nacional de Ecología (INE) de la Semarnap, en 1999 este Subcomité emitió el Proyecto de Protección, Conservación y Recuperación. En marzo de 2002 fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación las modificaciones a la NOM-059-SEMARNAP1994 donde se ubicó al Águila Real dentro de la categoría de Amenazada (NOM-059-SEMARNAT-2001). Sin embargo, el Subcomité acordó que, para los fines de la conservación y recuperación de la especie, continuaría considerándola como en peligro de extinción.

Por lo que hace a las comunidades indígenas, en 2003 se promovió la entrega de plumas de águilas reales en cautiverio (o provenientes de nidos inactivos en vida libre), a líderes de la etnia Huichol para ser empleadas en sus rituales, haciendo innecesaria la cacería de ejemplares silvestres para este motivo.

En agosto de 2005, en la ciudad de Querétaro, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó un curso de capacitación donde participaron 45 inspectores de 29 estados de la República, donde abordaron temas de identificación y manejo de aves nacionales canoras, de ornato y rapaces.

En febrero de 2006, en la ciudad de Zacatecas, la Secretaría de Medio Ambiente, Conanp y el Gobierno de dicha entidad, declararon el año 2006 como “Año del Águila Real”.

El 30 de diciembre del 2010 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y mantiene al águila real en categoría de Amenazada (A).

Para 2014, se estimaba una población de alrededor de 101 parejas y 283 nidos de Águila Real en el país. La Profepa instaló 11 comités de vigilancia (nueve en Zacatecas, uno en Jalisco y otro en Nayarit).

En 2017 había registradas 120 parejas reproductivas y 317 nidos. El 13 de septiembre ese año, el presidente de la República inauguró en las instalaciones del Heroico Colegio Militar el Centro Nacional de Control y Protección del águila real.

Dicho Centro abarca 9 mil 672 metros cuadrados y tuvo un costo de 14.9 millones de pesos. Puede albergar a 44 ejemplares de águila real, así como aguilillas cola roja y Harris, entre otras.

Como parte del convenio de colaboración entre el Heroico Colegio Militar y la Profepa, en febrero de 2018 se reintegró a su hábitat a un ejemplar de águila real hembra. Esta ave de presa fue rescatada en 2013 por dicha Procuraduría en el estado de Chihuahua. Coincidentemente, en este mes se reintegrará un ejemplar macho en Coahuila.



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