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Descubren cabeza momificada de guacamaya de 2000 años de antigüedad en cueva Avendaños, Chihuahua

Descubren cabeza momificada de guacamaya de 2000 años de antigüedad en cueva Avendaños, Chihuahua

La datación fue realizada en laboratorios de la Universidad Estatal de Pensilvania, como parte de la investigación emprendida por la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México del INAH. El ejemplar está ubicado en el contexto arqueológico más antiguo del norte de México y suroeste de Estados Unidos, hasta ahora registrado. Foto Víctor Ortega/ EAHNM-INAH.

 

El colorido plumaje de las guacamayas fue motivo de que esta ave ocupara un lugar relevante en el imaginario colectivo de las comunidades prehispánicas del noroeste de México y suroeste de Estados Unidos. Foto Víctor Ortega/ EAHNM. INAH.

 

Ciudad de México, México, 12 de septiembre de 2018, México Ambiental.- En 2016, pobladores del ejido de Avendaños, en San Francisco de Borja e n Chihuahua, hallaron dentro de una cueva, un contexto arqueológico posiblemente mortuorio con elementos muy significativos como la cabeza de una guacamaya momificada de manera natural. El ejemplar ha sido fechado hace 2000 años y es la más antigua descubierta hasta hoy en contextos arqueológicos del norte de México y suroeste de EU pues hasta ahora la zona arqueológica de Paquimé, en Chihuahua, se reconocía fue el único sitio prehispánico del noroeste de México con hallazgos de restos de guacamayas en contextos culturales.

 

Los expertos han identificado a esta ave como guacamaya militar o guacamaya verde mexicana (Ara militaris mexicanus). Y hasta ahora, las investigaciones de la cerámica y los materiales indican una posible ocupación de la cueva entre el periodo Arcaico Medio (2500 aC) y de Agricultura Incipiente (200 – 500 dC).

Proyecto de investigación de la EAHNM. Foto Victor Ortega. EAHNM. INAH.

 

El fechamiento se efectuó en el Laboratorio de Espectometría y Aceleración de Masas del Instituto de Energía y el Medioambiente, de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) de Estados Unidos, como parte del proyecto de investigación emprendido por la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM), perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), luego del rescate arqueológico.

Vista Panorámica. Foto Emiliano Gallaga. INAH.

 

De confirmarse las interpretaciones de los materiales cerámicos y líticos asociados a este sitio funerario –con dataciones por carbono 14- la EAHNM habría registrado no solo la primera guacamaya en contexto arqueológico en Chihuahua, fuera de Paquimé, sino la más temprana en el norte de México y muy posiblemente en el suroeste norteamericano, por lo menos 800 años más temprana que cualquier otro registro.

Emiliano Gallaga Murrieta, director de la EAHNM. Foto Mauricio Marat. INAH.

 

Emiliano Gallaga Murrieta, responsable del proyecto mexicano en la zona y director de la EAHNM, aseguró que este hecho establecería la relevancia del ave en el imaginario colectivo de las comunidades prehispánicas norteñas, muy anterior a la llegada del Ara macao de Mesoamérica-

 

Los trabajos en Chihuahua se han vinculado a una investigación llevada a cabo por los arqueólogos norteamericanos Patricia A. Gilman, de la Universidad de Oklahoma, y Steve Plog, de la Universidad de Virginia, cuya finalidad es determinar cuántas guacamayas halladas en  contextos culturales del suroeste americano proceden de Paquimé y cuántas de Mesoamérica.

 

Los investigadores norteamericanos, además de fechamientos, realizan análisis de estroncio y ADN antiguo en los restos de las aves de sitios arqueológicos de Estados Unidos. Y ahora también en la cabeza momificada encontrada en cueva Avendaños, Chihuahua.

 

Refirió que el plumaje colorido de las guacamayas fue motivo para que esta ave ocupara un lugar relevante en el imaginario colectivo de las comunidades prehispánicas del noroeste de México y suroeste de Estados Unidos. Al momento se tienen registrados poco más de 670 restos óseos, además de plumas de guacamaya y la mayoría corresponden a ejemplares juveniles-adultos localizados como parte de ajuares funerarios que acompañaron a personajes o fueron colocados en ofrendas, en muros o pisos, muchas veces en platos.

 

Paquimé, Chihuahua, se hallaron 504 restos y hay evidencias que allí el ave no sólo se criaba para consumo local, sino que fueron intercambiadas con sus pares norteños, al punto que llegaron a controlar el mercado de la región. Los demás restos provienen de diversos sitios prehispánicos del suroeste norteamericano: Chaco, Grasshopper, Turkey Creek, Salado, Gila Cliff, Kiet Siel, Sinagua-Wupatki, Pueblo Grande y Snaketown, entre otros.

 

Por ahora no ha sido posible determinar la especie en todos los casos aunque del total que se tiene identificado que más de 90 por ciento corresponden a la guacamaya roja (Ara macao) y 10 por ciento, militares (Ara militaris).

 

La guacamaya de cueva Avendaños es la primera que se localiza en un contexto arqueológico del norte de México fuera de Paquimé. Desde que los investigadores del INAH la vieron, les llamó la atención su color de característico verde con una pluma roja cerca del pico. El biólogo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), Juan Carlos Bravo, la identificó como guacamaya militar o guacamaya verde mexicana (Ara militaris mexicanus).

 

Un reporte de la Conabio, establece que la especie se localiza en toda la región costera de Occidente, siguiendo la Sierra Madre por Sinaloa hasta Sonora y Chihuahua. Los lugares más norteños donde se ha avistado el ave están a 230 kilómetros de San Francisco de Borja y en los ríos Aros y Yaqui, Sonora, a 313 kilómetros de la cueva Avendaños. Aunque esta distribución es moderna, se considera un ave local y posiblemente su origen más cercano sea la Sierra Madre Occidental.

 

Emiliano Gallaga Murrieta detalló que Ara macao posee un plumaje rojo intenso con vistas amarillas y azules. Actualmente su distribución abarca desde la porción central de Coahuila y Tamaulipas hasta los estados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, pasando por toda la región del Golfo de México. Se ha considerado un objeto de prestigio foráneo de claro origen mesoamericano.

 

Biológicamente “… podemos determinar que la guacamaya militar es una especie local, cuyos avistamientos actuales más cercanos a la cueva Avendaños, donde se halló la cabeza momificada, está a 280 y 350 kilómetros de distancia, así que tuvo que ser transportada de su lugar de origen hasta el abrigo rocoso”, dijo Gallaga Murrieta.

 

Las primeras guacamayas que aparecen en contextos arqueológicos en la región que comprende desde el Cañón del Chaco, entre Albuquerque y Farmington, hasta los valles de Casas Grandes (Paquimé), Chihuahua, se presentan a partir de 800 – 900 dC, teniendo su clímax entre 1200 – 1400 dC, cuando surge Paquimé y sus criaderos de guacamayas.

 

Los registros arqueológicos más antiguos del ave están en el área de la Tradición Mimbres, en Nuevo México: una cotorra hallada en el sitio de Cameron Creek se fechó en 700 – 800 dC seguida de una guacamaya militar del sitio de Galaz, de 900 dC.

 

Posteriormente, para 1000 – 1100 dC se registra la entrada de guacamayas rojas, no sólo en el área Mimbres sino para el resto del suroeste norteamericano, aumentando su presencia en los contextos arqueológicos, posiblemente asociada a un nuevo sistema religioso.

 

El arqueólogo Emiliano Gallaga Murrieta detalla que es muy pronto para establecer con certeza el periodo de ocupación humana de la cueva Avendaños, ya que los materiales se encuentran en análisis y procesos de restauración. Sin embargo, ofrece algunas conclusiones preliminares.

 

Proyecto de investigación de la EAHNM. Foto Victor Ortega. EAHNM. INAH.

 

La información recuperada apunta a que se trata de una ocupación anterior al Periodo Medio, es decir, más antigua que Paquimé. Los especialistas consideran que la ausencia evidente de materiales diagnósticos asociados con ese periodo, como los tipos cerámicos policromos característicos: Ramos, Babicora, Carretas, así como de metates rectangulares, perfectamente elaborados, son un indicio de esta aseveración.

 

Materiales orgánicos recuperados en Cueva Avendaños. Foto Emiliano Gallaga. INAH

 

En la cueva Avendaños se registraron fragmentos de cerámica monocroma de no muy buena manufactura y tres metates de cuenco. Foto Victor Ortega. EAHNM. INAH.

 Los materiales indican una posibe ocupación de la cueva entre el periodo Arcaico Medio. Foto Victor Ortega. EAHNM. INAH.

 

Por el contrario, en la cueva Avendaños se registraron fragmentos de cerámica monocroma de no muy buena manufactura y tres metates de cuenco. Y como parte de los materiales líticos, se hallaron seis puntas de proyectil que por su forma, tentativamente, se han ubicado en los periodos Arcaico Temprano (6000 – 3500 aC) y Arcaico Tardío (1000 aC).

 

Por lo anterior, los materiales indican una posible ocupación de la cueva entre el periodo Arcaico Medio (2500 aC) y de Agricultura Incipiente (200 – 500 dC).

 


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