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Botsuana levanta la prohibición de cazar elefantes

Botsuana levanta la prohibición de cazar elefantes

Madrid, España, 23 de mayo de 2019, El País. – Botsuana comenzó a ser llamado “el paraíso de los elefantes” en 2014 cuando el entonces presidente, Ian Khama (2008-2018) prohibió su caza en todo el territorio nacional con una ley que nació con la intención de proteger una especie amenazada. Ahora, este país que es el que posee mayor población de paquidermos del mundo ha levantado esa prohibición. El anuncio se ha hecho oficial este miércoles por la noche mediante un comunicado del Ministerio de Medioambiente, Conservación y Turismo. En una rueda de prensa celebrada este jueves, el ministro Kitso Mokaila ha defendido que nunca fue una prohibición total, “sino una suspensión que nunca se pensó para que fuera permanente, sino para observar qué ocurría en nuestros ecosistemas”.

“Levantar la prohibición no está dirigida solo a los elefantes, sino a todas las especies no peligrosas”, indican en conversación telefónica la Organización de Turismo de Botsuana. “Siempre hemos sido muy responsables con nuestra vida silvestre y siempre los preservaremos. El levantamiento de la prohibición de la caza no significa la matanza indiscriminada de la vida silvestre, significa permitir enfoques científicos para mantener el equilibrio ecológico correcto estudiando los límites de capacidad y también permitiendo a las comunidades que viven lado a lado a los animales vivir sus vidas en armonía con los elefantes”.

El Gobierno ha rectificado porque después de estos cuatro años han observado un aumento de los conflictos entre humanos y elefantes. Botsuana tiene una población estimada de 135.000 ejemplares de los 350.000 que quedan en África, según las últimas estimaciones de WWF, la mayor del mundo, y son frecuentes las incursiones de los paquidermos en aldeas y campos que quedan arrasados a su paso. “Observamos que nuestros esfuerzos de conservación se habían vuelto en contra de la vida salvaje”, ha justificado el ministro. Mokaila ha especificado también que la recomendación que no han aceptado por parte del comité que estudió esta cuestión ha sido el sacrificio de ejemplares. “El sacrificio es una matanza masiva para reducir el número de ejemplares y ese nunca ha sido el objetivo; el objetivo es controlar”.

Las razones que alude el Gobierno son la cantidad y alto nivel de conflictividad entre humanos y paquidermos, el aumento del número de depredadores y el consiguiente daño que han causado al ganado, el impacto negativo en los medios de vida que conllevó la prohibición de la caza para comunidades que antes se mantenían de ella y la escasa capacidad dentro del Departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales para controlar los animales problemáticos.

“La prohibición de la caza solo se impuso hace cuatro años y los números ya eran mayores de los que la tierra podía albergar”, han explicado desde la Oficiina de Turismo de Botsuana. “En un área que puede acoger 54.000 ejemplares o más, tenemos más de 130.000. Han comenzado a introducirse en asentamientos humanos, destruyendo cultivos y matando gente… Es realmente catastrófico”, indican.

Desde el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) no se celebra esta decisión. “No podemos apoyar esta posición, sobre todo porque estamos hablando de cazar una especie que ahora mismo está siendo sometida a una presión brutal y está en peligro”, indica Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF España. “El mensaje que se está transmitiendo es que se pueden cazar especies amenazadas”, lamenta.

Suárez reconoce que el Gobierno de Botsuana “ha hecho bien los deberes” porque ha logrado mantener una buena conservación de la especie, pero opina que la solución a los problemas entre humanos y paquidermos no es matar a estos últimos. Garantizar que haya una buena conexión entre espacios naturales donde se puedan mover con libertad, proteger a las comunidades con medidas de prevención de daños son algunas de las alternativas que desde WWF proponen.

Impacto en el turismo

Hace año y medio, el entonces ministro de Turismo y hermano del presidente, Tshekedi Khama, defendía la prohibición de cazar elefantes a capa y espada durante la asamblea anual del programa marco del turismo sostenible de la ONU (10YFP en sus siglas en inglés) celebrada en diciembre de 2017 en Kasane, al norte del país. Khama centraba su discurso en cómo trabajar con las comunidades para mejorar la convivencia entre fauna salvaje y humanos, y en la importancia de estos para el turismo en un momento en que las últimas investigaciones revelaban que la humanidad había acabado con el 30% de la población mundial de estos mamíferos en los siete años anteriores.

Ahora, la anulación de esta restricción se produce tras cuatro meses de consultas del Ejecutivo con diversas partes de la sociedad setsuanesa como las comunidades afectadas por el aumento de la población de paquidermos, organizaciones conservacionistas, ONGs y empresas de turismo. Esta nueva medida ha reabierto una gran polémica entre quienes defienden la protección total de la especie y quienes están a favor de la caza controlada.

El nuevo presidente de Botsuana, Mokgweetsi Masisi, es partidario de permitir la caza pese a que la economía del país se ha beneficiado enormemente gracias al turismo de safaris de lujo que se ha desarrollado en los últimos años. De hecho, el turismo es el segundo motor económico del país (junto a la industria de la carne) y la esperanza de Botsuana desde que la producción de diamantes (joya de la corona de la economía setsuanesa) comenzó a descender.

El furtivismo, verdadero problema

WWF recuerda que el verdadero problema reside en el furtivismo, un crimen contra la naturaleza mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año según la campaña Stop Tráfico de Especies de esta organización. “Es cierto que la caza deportiva bien llevada no es un problema, nos guste o no”. Otra cosa es el mensaje que se lanza, pues a veces es complicado transmitir la diferencia entre la caza legal y la ilegal. Según Suárez, permitir la caza legal favorece que se blanqueen productos como colmillos de marfil. “Cuando se permite la caza legal se otorgan unos permisos para sacar los trofeos del país. A través de ellos hemos detectado que se utiliza un mismo permiso para traficar con otros objetos legales e ilegales, sobre todo colmillos de marfil. Se falsifican, se hacen copias…” ilustra.

En este sentido, el ministro ha indicado que la caza se limitará a zonas designadas para ello y las licencias se concederán de forma limitada y no serán transferibles.

Suárez concluye que desde WWF son más partidarios de restringir la caza, pero que el control del furtivismo depende mucho del trabajo de conservación de cada país. “La presión se va moviendo según los esfuerzos por controlar y proteger las especies. Al final, los furtivos se van a los países con reglas más laxas y menor vigilancia”, resume.


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